Santuario de Ise

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En Ise

En Ise

El más sagrado de todos los santuarios sintoístas de Japón, el de Ise está formado por varios santuarios menores. Los dos más importantes son Naiku y Geku, destino de milenarias peregrinaciones de fieles, en ese orden. Nosotros visitamos hoy el primero. Os lo cuento.

Bosques y jardines

Bosques y jardines

Ise es el santuario de los dioses de los emperadores y como tal, el centro neurálgico de la religión sintoísta. Rodeado por un bosque milenario y surcado por ríos también sagrados, fue fundado en el siglo IV a.C., o así lo afirma su leyenda.

El santuario de Naiku se alza a orillas del río Isuzugawa y la tradición marca que los fieles deben lavarse las manos en sus aguas a fin de purificarse antes de entrar en terreno sagrado. Hoy hay fuentes especiales donde cumplir con este ritual sin tener que descender hasta la orilla del río.

A orillas del río

A orillas del río Isuzu

Nada más llegar nos encontramos con una boda. Pero como veis, no es una boda cualquiera porque el marido es occidental🙂

Naiku es el santuario más venerado en Japón. Cuenta con un Jinja (santuario principal) dedicado a Amaterasu-Omikami, la kami (deidad) ancestral de la familia imperial. Se santificó hace más de 2000 años y desde entonces es reverenciada como la guardiana de Japón.

Curiosamente, todas las construcciones de este conjunto se renuevan cada 20 años. Los sintoístas, fervientes creyentes de la naturaleza, opinan que esta resurge cada 20 años y por eso renuevan todos sus edificios en imitación a ella.

Puente Ujibashi

Puente Ujibashi

Así, el puente de acceso a los edificios, una construcción de 100 metros con Torii en ambos extremos y que representa el paso desde el mundo terrenal al divino, también se reconstruye cada dos decenios.

La línea que vemos en el centro de la fotografía se supone que está reservada a los dioses. Mi amiga japonesa se puso a caminar sobre ella y le llamaron la atención…

Y, siguiendo costumbres niponas, uno de los lados de la línea es de ida y el otro de vuelta. Es de esta manera en casi todos los accesos a cualquier lugar: en las escaleras de acceso o salida a los trenes, en las estaciones de metro, etc.

Los sacerdotes de Naiku custodian uno de los tres tesoros sagrados de su religión, el espejo santo, que simboliza a la diosa, y lo trasladan de santuario a santuario tras cada reconstrucción. Los otros dos tesoros se guardan en otros santuarios. Los fieles no los ven nunca porque no se les muestran, pero saben que aquí están protegidos y preservados por los sacerdotes.

Kaguraden

Kaguraden

Pronto nos encontramos ante Kaguraden, un santuario donde los fieles pueden rezar por el bien público o por la felicidad general ofreciendo aquí música y danzas tradicionales.

Árbol de la suerte

Árbol de la suerte

Algunos de los árboles del bosque que rodea el santuario son impresionantes. Está claro que son muy antiguos; basta con mirar sus troncos y comprobar su increíble tamaño. Es que aparece en esta fotografía es el árbol de la suerte. Los fieles deben acariciar su tronco para ser más afortunados.

Silo sagrado

Silo sagrado

Este pequeño santuario actúa como silo para el arroz cosechado que se utilizará como ofrendas a los dioses.

Acceso al santuario principal

Acceso al santuario principal

Llegamos al pie de la escalera principal. A partir de este momento no nos está permitido sacar fotografías. Se me olvidaba comentaros que los edificios de los santuarios siguen un patrón arquitectónico único y reservado a las construcciones sagradas. No está permitido copiarlos en ningún otro lugar.

Al cruzar el umbral encontramos a los fieles orando ante la puerta principal. En un apartado a la derecha vemos dos sacerdotes sentados, asomados a una especie de ventana. Llega un hombre ataviado con un traje, muy formal. Uno de los sacerdotes se levanta y, tras muchas reverencias, le franquea el paso hasta el interior del recinto vallado. Allí el hombre cumple con el ritual de saludo sintoísta: agacha la cabeza profundamente dos veces, aplaude dos veces y vuelve a agachar la cabeza en señal de respeto. Unos instantes más tarde el sacerdote le acompaña hasta la puerta de salida. Mi amiga japonesa me explica que probablemente se trate de alguien que ha donado una importante cantidad de dinero al templo y por eso se le ha concedido el honor de entrar dentro del recinto sagrado.

Tentempié japonés

Un tentempié

Tambores tradicionales

Tambores tradicionales

Salimos del recinto del templo y paseamos por Ise. Tomamos un tentempié y de pronto nos encontramos con un espectáculo de tambores tradicionales japoneses en mitad de la calle peatonal. ¡Qué gozada! ¡Cómo disfrutan! Seguro que los percusionistas terminan totalmente relajados después de esto.🙂

Pronto más. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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