Santuario de Itsukushima

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Itsukushima

Itsukushima

Viajamos hasta el santuario en barco desde Hiroshima. Se trata de un santuario muy famoso porque cuenta con un Torii construido en mitad del mar. Todo el conjunto data de 593 aunque fue reconstruido en 1168, por lo que este lugar se considera santo desde hace muchísimo tiempo.

El ferry

El ferry

El desplazamiento hasta allí lo hacemos en un ferry. Como hay alerta de tifón, en algunos sitios hay fuertes lluvias y salimos con retraso. Las aguas del río están turbias y llenas de ramas y hojas. Nos dicen que también es efecto del huracán que se acerca hacia Japón.

Islotes

Islotes

Todo en esta visita está lleno de magia. El guía del ferry es un japonés de mediana edad que no solo nos muestra las vistas, sino que nos cuenta que una vez, volviendo precisamente desde Barcelona, su vuelo fue secuestrado y los retuvieron durante varias horas a bordo del avión. (!) En la distancia vemos un destructor. Y ya en el mar, tras haber salido de la ría, entre ola y ola salpicando las ventanas del ferry distinguimos islotes de piedra que se alzan desde las aguas y que en su cima portan una linterna que, supongo, se iluminará por la noche para evitar colisiones.

El ciervo

El ciervo

Llegamos a la isla Miyajima, un lugar santo desde tiempo inmemorial. Y nos encaminamos hacia el santuario. Pero casi nada más emprender el camino me quedo totalmente clavada en el sitio. No me lo puedo creer. Hay un ciervo en mitad del paseo marítimo. Está comiendo hierba tranquilamente. ¿Y eso?

Un encanto

Un encanto

Nos acercamos con cautela. No se asusta. Sigue pastando. Nos acercamos aún más. Levanta la cabeza, nos mira y continúa a lo suyo. Lo llamo. Se me acerca. ¿Un ciervo? No solo se me acerca, sino que me deja que lo acaricie. Arranco un par de hojas del árbol más cercano. Se las come con ganas. Es un encanto. Su pelo es duro como el de un terrier. Pide más hojas. Nos hacemos un montón de fotos con él. Es un encanto de animal.

Pero debemos seguir nuestro camino hasta el santuario porque todavía hemos de volver a Hiroshima en ferry y de allí a Nagoya en tren.

Por el camino nos encontramos con muchos otros ciervos. Los turistas se acercan a ellos entusiasmados. Los animales nos ignoran. Se ve que están muy acostumbrados a las personas. Son encantadores.

Las vistas

Las vistas

La isla es preciosa. Los árboles, las construcciones, el mar con los islotes que surgen de él… mire donde mire encuentro belleza.

El Torii

El Torii

El camino que recorremos sigue el borde del mar y se dirige al santuario. En la distancia podemos ver el Torii que caracteriza y simboliza este lugar. Es majestuoso; todavía de un rojo más intenso que los Torii de otros santuarios, sobre el fondo gris del mar y de las nubes, es casi imposible perdérselo.

Cruzamos el umbral del santuario, protegido por dos grandes dragones de piedra. Todavía no ha subido la marea y vemos el fondo arenoso de las construcciones. Comenzamos a recorrer sus largos pasillos y a disfrutar del ambiente mágico, recogido, sagrado de este lugar maravilloso declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

El monje en el santuario

El monje en el santuario

IMG_4511Nos cruzamos con un monje. Es como si hubiésemos retrocedido a la época de Marco Polo.

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Las salas

Las salas son de una belleza elegante y sencilla. Cada objeto ocupa el lugar que debe, ni más ni menos.

Por fin llegamos al malecón que desemboca ante la Gran Puerta del Santuario. El sintoísmo cree en los espíritus de la naturaleza y por eso resulta tan adecuado este santuario en este lugar tan privilegiado del mundo por su belleza. Además de ciervos, en la isla hay muchas aves diferentes paseando sobre las arenas de sus playas.

Saké

Saké

En uno de los pasillos encontramos un montón de botellas gigantes de sake. Es curioso porque ya las vimos también en otros santuarios sintoístas. Supongo que tendrán su función. Tal vez forme parte de los rituales de los sacerdotes en esta religión…

Otra vista

Otra vista

Lentamente volvemos al puerto para coger de nuevo el ferry. Debemos retornar a Hiroshima a tiempo porque queremos participar en la ceremonia de las linternas acuáticas que se celebra al anochecer.

Todo el día de hoy está lleno de magia. Hiroshima resulta sobrecogedor pero este santuario, con sus ciervos salvajes mansos y su increíble belleza y ambiente recogido, me han llenado de emociones y sensaciones.

Pronto os contaré más maravillas. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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