Hiroshima

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De camino a Japón, en el vuelo desde Dubai, vemos el mapa del país y se nos ocurre que nos gustaría mucho visitar Hiroshima. Cómo son las cosas, coincide que ese mismo día se celebra el Día de la Memoria Histórica y se conmemora y recuerda a los fallecidos por la guerra y el bombardeo de la ciudad.

Viajamos en tren rápido hasta allí y lo primero que hacemos es dirigirnos al museo de la ciudad. Es en este recinto, el llamado Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, donde se han celebrado las ceremonias y hay mucha gente y muchos voluntarios en todos los rincones.

Entramos al museo. Resulta escalofriante. La historia del bombardeo y la destrucción de 350.000 vidas en un instante la conocemos todos pero no la comprendemos en toda su crudeza hasta que venimos a un lugar como este y somos testigos de las pruebas y de las explicaciones de aquel terrible evento. Es como cuando visitamos Auschwitz.

Antes...

Antes…

... después

… después

Aquí tenemos una maqueta de Hiroshima antes del bombardeo. Se trataba de una próspera ciudad naviera cuajada de casas unifamiliares. Cuando cayó la bomba (que por cierto, no llegó a caer como tal porque explotó a 600 m de altura sobre la urbe), la bola de fuego arrasó todo lo que encontró a su paso. Solo quedó el esqueleto desnudo de algún edificio como el de la cúpula que hoy se preserva como monumento conmemorativo. En esta segunda fotografía podemos ver con toda claridad cómo quedó Hiroshima en cuestión de unos segundos.

Tejas

Tejas

Esta fotografía nos muestra el estado en el que quedaron las tejas de una casa, totalmente fundidas entre sí. Nos muestran con claridad cómo tuvo que quedar la carne humana…

El museo incluye muchos objetos de las víctimas y relatos de cómo ocurrieron los acontecimientos antes, durante y después. Es espeluznante y muy, muy triste.

Las grullas de Sadako

Las grullas de Sadako

En Hiroshima hubo muchos héroes y muchas víctimas. Una persona que las representa a ambas es Sadako, una niña que tenía dos años cuando se produjo el bombardeo y sobrevivió. No presentaba lesiones aparentes y continuó con su vida normal, incluso practicando atletismo, hasta que a los doce años se puso terriblemente enferma, comenzó con dolores y se le hinchó mucho la cara. Los médicos le diagnosticaron una leucemia avanzada y le dieron un año de vida. Sadako se aferró entonces con todas sus fuerzas a una creencia japonesa muy extendida según la cual, si alguien construye 1000 grullas de papel con origami, se le concederá un deseo. La niña comenzó a construirlas a toda velocidad deseando seguir viviendo. Su historia se extendió a través de la prensa y el país entero se volcó en ella, enviándole miles de pequeñas figuritas de papel plegado. Sadako construyó muchas más de mil grullas, algunas tan pequeñas y precisas que las tenía que doblar con ayuda de una aguja de coser. Pero fue en vano. Sadako murió a consecuencia de la radiación y se convirtió en un símbolo de las víctimas de Hiroshima.

Monumento a los caídos

Monumento a los caídos

Salimos del museo y nos acercamos hasta el Monumento a los Caídos donde hoy, siendo el día de conmemoración que es, hay miles de flores y ramos.

La historia de Sadako

La historia de Sadako

En los jardines que forman parte del conjunto arquitectónico encontramos un trío narrando la historia de Sadako junto a su estatua. También hay un montón de puestos donde cuelgan miles y miles de grullas hechas por personas de todo el mundo en su recuerdo. Las hay de todos los colores y tamaños. Estando aquí veo a diferentes personas llevar sus grullas a los voluntarios para que las unan al montón.

Grullas para Sadako

Grullas para Sadako

La cúpula

La cúpula

El monumento representativo de Hiroshima, sin embargo, es el edificio de la cúpula, probablemente porque fue uno de los pocos que permaneció en pie tras la bomba nuclear.

De aquí nos vamos a tomar un barco que nos llevará hasta otro de los santuarios más famosos de Japón. Pero esa será otra historia que os contaré más adelante.

Un abrazo, J.

 

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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