Un templo zen en Japón

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El templo

El templo

Shunko-in (Rayo de primavera)

Nuestros amigos japoneses pensaron que nos podía interesar conocer un poco más de cerca la cultura zen, así que nos reservaron una sesión en un templo budista del siglo XVI que organiza eventos para extranjeros en inglés. La idea es pasar un par de horas visitando el templo y asistiendo a una especie de clase.

Sala de meditación

Sala de meditación

Llegamos a las 9 de la mañana. Nos recibe una joven que nos pide que nos descalcemos y nos lleva hasta la primera sala, donde nos indica que podemos sentarnos en los cojines que hay distribuidos por el suelo.

El templo

El templo

Cerradura

Cerradura

Las salas son las tradicionales japonesas, con mobiliario bajo y escaso. Las puertas muestran ilustraciones orientales y observamos diferentes detalles como esta cerradura de una de las vitrinas de una de las habitaciones. El ambiente es austero y tranquilo. Huele a incienso. Las salas se abren a los jardines que, por comparación resultan elaborados en su detallada decoración.

Un remanso de paz

Un remanso de paz

Pronto viene nuestro maestro, un japonés con un inglés casi perfecto que, según descubro más adelante, es el vice-abad del templo. Nos guía en dos pequeñas sesiones de meditación de quince minutos cada una y nos explica que la meditación auténtica tiene como único objetivo la felicidad del ser humano; que ese es nuestro fin, y que todo el esoterismo y el misterio que rodean a la meditación tal vez no son más que añadidos a lo largo de la historia. Nos dice que la meditación debería formar parte cotidiana de nuestras vidas para enriquecerlas y permitirnos disfrutar mejor de ellas.

Cada pequeña sesión de meditación comienza cuando el maestro golpea dos pequeñas tablillas de madera (para que adoptemos la posición elegida) y hace vibrar cuatro veces una especie de campana que nos indica que debemos comenzar a meditar.

Termina la meditación y el maestro nos acompaña a ver algunas de las demás salas del templo. Las instalaciones también funcionan como pensión, por lo que reciben muchas visitas.

El templo es famoso, además de por su espiritualidad, porque cuenta con unas puertas correderas pintadas por artistas de la escuela Kano, muy reconocida en el país.

Puertas correderas

Puertas correderas

Sala de oración

Sala de oración

También es importante la campana del Templo Namban-ji que, aunque cuenta con sellos jesuitas en su superficie, se fabricó en Japón en 1577 para una iglesia que después fue pasto de las llamas. El tercer elemento curioso de este templo es la pequeña linterna cristiana con la imagen de la Virgen María y de la Cruz que se oculta en los jardines y data de los principios del cristianismo en este país, cuando estaba totalmente prohibido por las autoridades gubernamentales.

Jardines

Jardines

El maestro nos explica, asimismo, que los jardines japoneses no son para ser visitados sino vistos, y que las puertas correderas que se abren a ellos actúan de marco para disfrutar de las vistas. La composición de los objetos y plantas que conforman el jardín japonés le aportan profundidad y crean las sensaciones de las que disfrutará quien lo mire.

comedor

comedor

Galletas

Galletas

Antes de terminar nuestra estancia en el templo nos acompañan al comedor donde nos ofrecen un cuenco del tradicional té verde, una bebida espesa y de sabor fuerte, aunque sin la ceremonia que se supone que debería acompañarlo. También nos dan un par de galletas de arroz y se despiden de nosotros.

Salimos del templo. Aquí chirrían con toda su fuerza esos insectos que invaden Japón esta semana… Os cuento. El primer día, en Tokio, mi marido y yo nos quedamos sorprendidos por el estridente ruido de las grabaciones que se escuchaban en casi todas las esquinas donde había vegetación en nuestros paseos. El ruido era como el coro de millones de cigarras protestando y resultaba incluso molesto a ratos por su volumen. Nuestros amigos japoneses nos explicaron ayer que no se trata de grabaciones sino de auténticos insectos, una especie de cigarras que parecen polillas gigantes y que plantan sus huevos en la tierra, donde permanecen durante 8 años en incubación, tras lo cual nacen y viven durante una semana. En esa semana al año, Japón se llena de ellos y pasado ese tiempo vuelven a desaparecer. Así que durante esa semana supongo que estas polillas japonesas deberán disfrutar de la vida al 2000% y de ahí que canten, griten, chillen, cotorreen, hablen y no callen durante un segundo.🙂 ¡Bien por ellas!

Pronto os contaré más cosas. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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