Una mañana en Kioto

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Es nuestro segundo día en Japón. Hoy nos vamos en el tren rápido Shinkansen (el más veloz del mundo) hasta Kioto para reunirnos con nuestros amigos japoneses allí.

Shinkansen

Shinkansen

El tren no me parece diferente a cualquier otro tren rápido de los que me ha tocado conocer. Al principio nos equivocamos de vagón porque los billetes están en japonés y nos metemos en uno donde los asientos están reservados. Pronto nos corrigen y nos dirigimos al lugar correcto.

Paisaje japonés

Paisaje japonés

El paisaje desde el tren me sorprende por lo urbano y gris. Hay pocas zonas donde se vean campos, montaña o mar. Hay sobre todo edificios, pueblos, ciudades. Cuando por fin vemos zonas rurales, están muy parceladas y salpicadas de edificaciones. En algunos tramos vemos alguna playa lejana y un poquito de mar. Pero el trayecto está salpicado de túneles y no resulta fácil ver grandes paisajes.

Paisaje rural japonés

Paisaje rural japonés

Vallas japonesas

Vallas japonesas

Llegamos a Kioto y esperamos al autobús que nos lleva al hotel. Me llaman mucho la atención las vallas que utilizan aquí los encargados de las obras para señalizarlas…🙂

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Cómo se fabrica

Nos reunimos con nuestros amigos y salimos hacia nuestra primera excursión del día, el famosísimo templo budista de Kiyomizu-dera. Pero antes de entrar a ver los edificios paramos en el pueblo para comer algo. Nuestros amigos eligen el restaurante: es un local especializado en tofu. También lo fabrican allí. El menú que nos sirven es el tradicional y está formado por diferentes platos de o con tofu. Para empezar nos traen tofu en frío que debemos revolver durante cinco minutos sin parar. A fin de asegurarnos de contar bien el tiempo, también nos traen un reloj de arena que nos guíe. Está todo buenísimo.

Menú completo de tofu

Menú completo de tofu

Comensales

Comensales

Creo que se trata de un restaurante muy conocido en la zona y frecuentado por los japoneses. Basta mirar alrededor, a los comensales sentados a otras mesas🙂

Yo no he sido nunca una gran aficionada al tofu porque siempre me ha dado la impresión de que no sabe a gran cosa pero el de aquí no se parece al que tomamos en Occidente. Está buenísimo.

Entrada

Entrada

Finalmente nos dirigimos al templo. Nos recibe una enorme puerta roja y blanca.

Kiyomizu-dera significa templo del agua pura. A sus pies, colina abajo, hay una cascada de agua que se supone que tiene poderes curativos, y de ahí su nombre. La gente recoge el agua con unos grandes cucharones y la toma con la esperanza de que les sane de todo tipo de males.

La fuente

La fuente

Campanario

Campanario

El conjunto de edificios está formado por varias construcciones entre las que cabe destacar el campanario, las salas de oraciones, una pagoda de tres plantas… Todos ellos son maravillas orientales llenas de colorido, detalles y minucioso trabajo.

Dragones

Dragones

Los aleros de los tejados están protegidos por dragones sonrientes. Los hay en todos los tejados.

Nuestra primera experiencia en este templo nos deja un poco sobrecogidos. Os cuento… Nos dicen que vamos a entrar en una especie de túnel para “volver a nacer.” Nos explican que no debemos soltar el pasamanos o acabaremos golpeándonos la cabeza.

El templo

El templo

Entro la primera. Efectivamente, se trata de una excavación donde caben dos personas, una junto a la otra. A mi izquierda hay un pasamanos hecho de manera. Lo agarro y comienzo a caminar. A los pocos metros estoy envuelta en la oscuridad más absoluta. Sigo caminando muy, muy despacio. No veo nada. El túnel gira en diferentes direcciones. Pierdo totalmente la noción del espacio. No sé dónde estoy. Oigo las voces de los fieles que me anteceden y de mis amigos y mi marido, detrás de mí. Seguimos avanzando muy poco a poco. De pronto aparece una piedra delante de mí iluminada por la luz del sol que se filtra directamente sobre ella por una pequeña abertura. Es como si hubiese aparecido la piedra por arte de magia. Tiene el tamaño de una calabaza grande y está inscrita con un símbolo japonés.

“¡Pon las manos sobre ella y reza una oración pidiendo algo!” me dice mi amiga. Así lo hago. Es sobrecogedor.

Unos minutos más tarde hemos salido. Ha sido toda una experiencia por las sensaciones extrañas del silencio y la oscuridad… de un misticismo inesperado.

En los templos los japoneses cumplen con innumerables rituales que a ojos extranjeros podrían parecer supersticiones. Los hay que colocan oraciones sobre el papel en diferentes lugares, que golpean campanas o tambores, que dan palmadas o arrojan dinero… incluso hay un lugar donde las personas en edad casadera que buscan pareja deben recorrer unos metros con los ojos cerrados e intentar llegar a una piedra que se alza sobre el suelo; si lo consiguen, se casarán.

Probando suerte

Probando suerte

Explicando

Explicando

Aquí nos sumamos, por ejemplo, al de la caja tipo sonajero que os mencioné ayer. Nuestros amigos nos explican que debemos agitar la caja y hacer salir un palillo de los que hay en su interior por un agujero en uno de los extremos. El palillo lleva un número y ese número corresponde a una hoja de la suerte. Yo saco el 1 y la encargada me explica que es el de mayor suerte del todo y que voy a ser tremendamente afortunada.🙂

Orando

Orando

En esta imagen vemos a un fiel arrodillado en plegaria. Debe golpear el cuenco con el bastón y hacerlo sonar con su típico sonido. En casi todas estas plegarias los fieles deben solicitar un deseo. Es como arrojar monedas a la Fontana de Trevi. Aquí se arrojan monedas en diversos templos y para distintas solicitudes de deseos por cumplir.

Dios del amor

Dios del amor

También hay dioses para todos los gustos. El de la fotografía con el conejo es el dios del amor y de las relaciones románticas.

Un rincón del templo

Un rincón del templo

Todo el conjunto del templo se extiende por una zona montañosa llena de desniveles donde podemos disfrutar de algunas vistas e imágenes de gran belleza.

La sala de oraciones se encuentra en la cima de la montaña y cuenta con un mirador construido totalmente en madera y sin un solo clavo o tornillo. Es realmente espectacular y se respira un ambiente de recogimiento y respeto en todos los rincones.

Maravillas japonesas

Maravillas japonesas

 

Detalle del mirador

Detalle del mirador

A pesar del calor y de la irrespirable humedad del ambiente, la visita al templo budista nos encanta. Disfrutamos de todos los detalles y la gente es amable y los paisajes y construcciones únicos. Es todo un regalo.

Pronto más. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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