Ribeauvillé o la ruta del vino de Alsacia

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Entrada a Ribeauvillé

Entrada a Ribeauvillé

El pueblecito ya existía allá por el siglo VIII y hoy forma parte de la famosa ruta de los vinos de Alsacia. Fue sede del Señorío de Ribeaupierre cuya familia mandó construir nada menos que tres fortificaciones cuyas ruinas hoy se pueden visitar: el castillo de San Ulrich, de principios del siglo XVI, es una de las fortalezas más prestigiosas de Alsacia y, junto con el del Alto Ribeaupierre (siglo XII) y el de Giesberg (s. XIII) constituyen un grupo feudal de gran importancia.

La ruta de los vinos de Alsacia se extiende a lo largo del trayecto del río Rin durante 170 kilómetros. Los romanos fueron quienes introdujeron las vides en esta zona allá por el 50 a.C. Los vinos más conocidos de esta zona son los blancos: Riesling y Gewürztraminer. Los pueblecitos que salpican esta ruta son la mayoría medievales y están muy bien preservados.

Castillo

Castillo

Una larguísima tradición

Una larguísima tradición

Estilo alsaciano

Estilo alsaciano

Hoy decidimos visitar uno de ellos, Ribeauvillé, y descubrir el encanto de las aldeas alsacianas del que tanto se habla. No quedamos defraudados.

Además de por los vinos y los castillos, Ribeauvillé es famosa por unas aguas calientes de manantial que han sido el origen del balneario que hoy, modernizado, se encuentra a las afueras del pueblo. También es famosa su agua mineral para beber.

Torre de los Carniceros

Torre de los Carniceros

La historia y la antigüedad del pueblo se perciben en casi cada esquina. Aquí vemos una casa tradicional alsaciana con la llamada Torre de los Carniceros (s. XIII) al fondo.

Productos locales

Productos locales

En casi cada esquina vemos indicativos y carteles de alguna de las muchas bodegas que hay en el pueblo. Y también son muchas las tiendas y comercios abiertos que venden productos locales como el foie-gras, los vinos y los bretzel, estos panes trenzados salados o dulces.

El pueblo está muy cuidado, con todas las casas bien pintadas y conservadas y con multitud de rincones coquetos llenos de plantas y encanto.

Un rincón del pueblo

Un rincón del pueblo

Relojes

Relojes

Caminando llegamos a un escaparate donde nos llaman la atención unos curiosos relojes. Entramos en el establecimiento (una mezcla de pastelería-panadería y tienda de antigüedades) y el dueño nos explica que es de profesión relojero y que todas esas piezas son diseño y construcción suyas. Nos dice que para cada obra necesita aproximadamente mes y medio y que fabrica siete piezas al año. Obviamente, todas son diferentes y únicas y algunas incluyen piezas de madera o de metal y otros materiales.

Barras de pan

Barras de pan

No es lo único que nos llama la atención. ¿Qué me decís de estas pequeñísimas barras de pan que había en una panadería? ¿Os imagináis los hornos que tienen que tener para que quepan semejantes barras?

Decoraciones festivas

Decoraciones festivas

Como estamos en Pascua, algunas de las casas están decoradas con multitudes de conejitos, gallinas, huevos de colores y otros artículos de temporada. Las hay más o menos elaboradas, más o menos bonitas…

Decoraciones elaboradas

Decoraciones elaboradas

En una de las casas se han esmerado más que en las que la rodean y han colocado estos elegantes huevos y conejos sobre sus muros, detrás de los cuales asoman esas plumas y ramas. Parecen sacados de Alicia en el País de las Maravillas.

Chucrut

Chucrut

Seguimos caminando por las calles adoquinadas. La plaza principal se abre a multitud de terrazas llenas de turistas. Decidimos parar a comer algo y pedimos, cómo no, un plato tradicional: el chucrut. Debo decirlo: está bueno. Mi marido lo pide con jarrete de cerdo y yo opto por el salmón. Parece ser que aquí se sirve con todo, como si de patatas fritas se tratara🙂

maquetas

maquetas

Antes de abandonar Ribeauvillé pasamos por una bodega para comprar un par de botellas. ¡No nos vamos a ir sin vino! Y junto a la bodega encontramos este otro restaurante lleno de maquetas hechas por su dueño. Hmmmmm, relojes, maquetas… ¿será que los habitantes de este pueblo se aburren durante las largas horas de invierno sin turistas y tienen que buscarse entretenimientos largos y complicados?

Plaza de Ribeauvillé

Plaza de Ribeauvillé

No hemos subido a ver ninguno de los castillos. El plan era pasar un día tranquilo. Pero ha sido muy agradable. Merece la pena pasear por estas calles milenarias disfrutando del sol de primavera y degustar los productos locales para disfrutar de una jornada diferente. Aún nos quedan muchos rincones y muchos días para volver a visitar la ruta de los vinos de Alsacia y descubrir sus tesoros.

Pronto os contaré más cosas. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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