Un accidente en los Alpes

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El helicóptero

El helicóptero

Que la vida está llena de sorpresas todos lo sabemos. Pero que incluso las sorpresas a veces nos sorprenden es lo que me ocurrió ayer cuando tuvieron que recoger a mi hija mayor de las pistas de esquí en mitad de los Alpes… en helicóptero. No sé, no se me había pasado por la cabeza que eso pudiera ocurrir. Claro que es lógico, ahora que lo pienso. Si alguien se cae esquiando y está a cierta altura, de alguna manera tiene que bajar. Pero no, no lo había pensado.

Subimos a la estación con el colegio. Todos los viernes fletan un tren hasta allí para llevar a todos los alumnos de primaria y secundaria a aprender a esquiar. A los más pequeños de infantil y preescolar los llevan a patinar. Era el segundo viernes de esquí de este curso.

En el tren

En el tren

Alguien comparó el viaje en tren con el de Harry Potter camino a Hogwarts. Sí, un aire sí que tiene, con todos los niños charlando sin parar y unos pocos profesores en cada vagón. ¡Pero si incluso pasaron vendiendo café y cruasanes! Hombre, ya sé que no eran las gominolas mágicas  de sabores infames de los libros de Rowling pero un aire sí que tenía🙂

¿Subir cómo????

¿Subir cómo????

Cuando llegamos estaba bastante nublado. Fue entonces cuando me dijeron que debía subir en teleférico a un lugar llamado Middle Station para pasar el día. Yo, obviamente, no iba a esquiar y todo el mundo me recomendó que esperara allí porque iba a estar mejor que en el pueblo. Lo que ellos no sabían es el terrible vértigo que tengo😀  Glub.

¡Esto se mueve!

¡Esto se mueve!

Y glub otra vez.

Pero claro, no iba a montar un numerito delante de todos los niños… Así que subí a la cabina. Reglub.

Afortunadamente, coincidí con una adolescente que conozco del cole y pasamos los veinte minutos (!) de trayecto charlando, por lo que me resultó más fácil. Excepto cuando se levantó para sacar una foto, claro, y todo el compartimento bailó en las alturas…

Mi destino para el día

Mi destino para el día

Entrada a la cabaña

Entrada a la cabaña

Llegué y me bajé. Buf, qué descanso. Y me encontré en mitad de una montaña con la estación del teleférico a mi izquierda, una cabaña de madera delante y nieve, nubes, árboles y nada más alrededor. Estaba todo encapotado por lo que parecía que hubiese llegado al hotel de El Resplandor de Kubrick… brrr….

Caminé hasta la cabaña/restaurante y miré a mi alrededor otra vez. Bueno, siempre hay peores lugares donde pasar el día…

Un lugar donde pasar el día

Un lugar donde pasar el día

Afuera nevaba

Afuera nevaba

La cabaña por dentro era muy confortable e invitaba a sentarse a tomar algo. Dividida en varios pisos, también funciona como hotel. Los encargados tienen un acuerdo con el colegio para ofrecer un menú del día a precios adecuados para los niños así que allí me senté y me dispuse a trabajar un rato en mis blogs y mis cuentos. Se estaba a las mil maravillas.

Pronto se llenó

Pronto se llenó

A eso de las doce comenzaron a llegar los peques y no tan peques para comer y el local se llenó de bullicio. La comida estaba riquísima (aunque no tenían pescado) y pronto me junté con unos cuantos conocidos y pasamos un buen rato.

Hay que bajar...

Hay que bajar…

Ya desde la ventana vimos que el día estaba levantando.

Al salir nos encontramos con los paradisíacos cielos azules de estas montañas🙂

Bajando...

Bajando…

Pero había que bajar de las alturas…

Glub otra vez🙂

Y en esas estaba, en el interior del teleférico con otra madre del colegio que tampoco disfruta precisamente de las alturas, cuando sonó mi teléfono. Era mi hija mayor. Se había caído y no podía levantarse porque le dolían mucho las rodillas. Se había hecho daño. ‘¿Dónde estás?’ le pregunté con intención de ir hacia allí. ‘En mitad de las pistas. No puedes subir. El instructor está conmigo y va a tener que venir un helicóptero a bajarme porque no me puedo poner de pie.’

¿Os imagináis qué angustia?

El hospital

El hospital

Requeteglub, glub, glub

Requeteglub, glub, glub

En el trayecto de descenso en teleférico hablé con ella tres veces, y también con el instructor y con el de la ambulancia. Me dijeron que la llevaban al hospital y que me encontraría con ellos abajo. Al llegar tenía un autobús del colegio esperándome para acercarme al hospital y estar allí cuando llegara el helicóptero.

Hicimos todos los papeles mientras tanto.

Ya llegan

Ya llegan

Pronto oímos el motor y nos acercamos al helipuerto. Bajaron tres personas vestidas de rojo y acercaron una camilla hasta allí para poder trasladar a mi hija.

Perfectamente coordinados

Perfectamente coordinados

Están en todo

Están en todo

La eficiencia del sistema es digna de alabanza. Todo funcionó como el proverbial reloj suizo. Para cuando mi hija llegó ya había un equipo médico esperándola. La trasladaron de inmediato a una sala y la vieron dos médicos y una enfermera. Le examinaron al completo, le hicieron radiografías y determinaron que aunque no hay ningún hueso roto es posible que haya desgarros que solo se podrán valorar cuando baje el nivel de dolor e inflamación. ¡Incluso le dieron calcetines antideslizantes para que pueda moverse sin peligro!

Así que ya estamos en casa. Nos trajo hasta aquí el autobús escolar. Mi hija debe hacer reposo hasta el lunes. Entonces deberemos ir a un traumatólogo que pueda valorar las posibles lesiones. Mientras tanto se mueve como puede con muletas y férulas en las dos piernas. En fin, no parece ser tan grave. Con un poco de suerte, no habrá lesiones de importancia y pronto volveremos a las cumbres a que siga aprendiendo a esquiar. Y, visto lo visto, yo estaré allí, teleférico o no teleférico.🙂

Un abrazo y hasta pronto, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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  1. Hola Julia, hace poco que me crucé con tu blog por casualidad y tengo que felicitarte. Se nota que esta cuidado y se hace muy entretenido, sobretodo a los que nos gusta viajar. Espero que os recuperéis pronto del susto y de la caída y se quede solo en eso. Saludos!

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