Gruyères

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Gruyères

Gruyères

Llegando

Llegando

Sí, Gruyères, como el queso. De hecho, es el pueblo donde se fabrica. Ayer fuimos a visitar la zona. No pudimos verlo todo porque nos faltó tiempo, así que tendremos que volver otro día🙂 Entre lo que no vimos están las fábricas de queso y el museo tibetano. Sí, un museo del Tibet en plenos Alpes suizos… No obstante, el pueblo nos ofreció mucho que hacer en una Nochebuena cualquiera. Os cuento…

Con los picos nevados de fondo, este pueblecito medieval cuna de los Condes de Gruyére, está cerrado al tráfico rodado. Debemos aparcar en las zonas señalizadas para tal efecto a los pies de la aldea.

Bienvenidos a Gruyère

Bienvenidos a Gruyère

Veréis claramente que se trata de un pueblecito cuando sepáis que el primero en saludarnos a la llegada es este imponente gallo con su harén.🙂

La calle principal

La calle principal

Formado por una calle principal que sube hacia el castillo y con algunas pequeñas calles laterales que dirigen al visitante hacia la iglesia, el pueblo es poco más que una aldea cuajada de restaurantes y pequeñas tiendas para turistas donde comprar algunos de los más famosos productos de la zona: queso, raclettes y fondues, tejas y cigarrillos como los de Tolosa (!), vinos suizos, merengues, relojes de cucú y todo tipo de cuencos y cucharas de madera para servir y consumir queso caliente.

Aquí comemos

Aquí comemos

Aquí no nos atrevemos...

Aquí no nos atrevemos…

Dados los horarios suizos, decidimos entrar a comer lo primero, no vaya a ser que cierren la cocina y nos pase lo que ya nos ha ocurrido en otras ocasiones en las que nos hemos quedado sin nada caliente que tomar. Elegimos un restaurante que se llama El Chalet de Gruyères (frente a la opción de la pizzería de nombre curioso… por un quién sabe si lo del nombre influirá😀 )

Macarrones

Macarrones

Frambuesas con nata batida

Frambuesas con nata batida

La comida es deliciosa y sólida, como parece encajar con el ambiente y la climatología (y eso que hace un sol radiante.) Los adultos pedimos una ensalada y las niñas unos macarrones a la Gruyères. En muchas otras mesas abundan las raclettes. La presentación es una gozada con utensilios de madera tallada de lo más cucos. De postre no puede faltar el queso (para sorpresa de la camarera porque aquí se toma de primer plato) ni las frambuesas con nata batida. El queso es del todo delicioso, con una textura y un sabor increíbles. Nunca habíamos probado un queso así. Coincidimos los cuatro en esa apreciación. Y qué deciros de las frambuesas con la nata batida. Mirad lo cremoso de la nata. Creo que con eso os lo hemos dicho todo. Se notan los pastos alpinos sin duda.

Auténtico queso de Gruyère

Auténtico queso de Gruyère

Para tomar el café cambiamos de sitio y nos dirigimos a uno que hemos visto antes y nos ha llamado poderosamente la atención. Se trata de un café inspirado en los diseños del creador celebrado por el museo que hay justo enfrente. Se llama Hans R. Giger y es el padre de Alien, el octavo pasajero, y ganador de un Oscar por ello.

Como podéis ver, el café es original y diferente. Está muy bien hecho. Parece que nos hubiésemos metido en el interior de la criatura.🙂

Café el Alien

Café el Alien

¡Y hasta son cómodos!

¡Y hasta son cómodos!

Museo de H.R. Giger

Museo de H.R. Giger

Lo que sí os puedo decir es que jamás habría esperado encontrarme un establecimiento como este en mitad de un pueblecito medieval de los Alpes. Estos suizos no dejan de sorprenderme. Me encanta.🙂

Aunque yo no entro al museo porque no parece apropiado para mi hija pequeña y no quiero dejarla sola, mi marido y mi hija mayor me dicen que es impresionante. Como el museo tibetano está cerrado por ser fiesta quedamos en volver otro día para que yo lo pueda visitar.

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Detalle del escudo

Detalle del escudo

Nuestra siguiente parada es el Castillo de los Condes de Gruyère. Aunque su origen se pierde en las nieblas del tiempo, el nombre parece haber derivado de su símbolo heráldico, la grulla, y en su historia se cuentan hasta diecinueve condes con el mismo apelativo entre los siglos XI y XVI. Conservado en buen estado y con diversas piezas de decoración auténticas de todas las épocas, la visita al castillo es amena y entretenida.

La puerta principal, donde aún se ven algunos vestigios del antiguo puente levadizo, está flanqueada por dos inmensos escudos modernos que representan a Marte y a Venus.

La iglesia desde el castillo

La iglesia desde el castillo

IMG_7726El patio interior me recuerda a uno de los que vimos en el Castillo de Chillon pero en más pequeñito.

La cocina

La cocina

La primera sala que visitamos es la cocina del siglo XIII con una enorme chimenea, todo lo necesario para cocinar los complicados platos de una corte medieval y un encantador horno para pan junto a la ventana.

Capas bordadas

Capas bordadas

No os voy a enseñar todas las escaleras y pasillos del castillo porque son muy similares a las de Chillon pero sí las habitaciones y salas más importantes o con algo que sea distinto.

Entramos en la Sala de Borgoña donde se exponen tres capas de la Orden del Toisón de Oro que formaron parte de un botín de guerra en 1476. Son capas sacerdotales de duelo bordadas con los escudos de Borgoña y del tamaño de un hombre adulto.

Salón de los condes

Salón de los condes

En el Salón de los Condes hay diversos objetos de mobiliario del siglo XVI, incluyendo esta cama con dosel del siglo anterior y diversos tapices flamencos.

Salón Corot

Salón Corot

El Salón Corot, encargo de Daniel Bovy a sus amigos artistas entre 1812 y 1862, presenta decoraciones románticas de mitades del siglo XIX y muebles de estilo Luis XV.

Sala de los Corregidores

Sala de los Corregidores

La pomposa Sala de los Corregidores data de finales del siglo XVII e incluye vidrieras heráldicas en cada uno de sus enormes ventanales y mobiliario de los siglos XVI y XVII, además de las recargadas paredes de ramajes y hojas de acanto.

La mano cortada

La mano cortada

En mitad de uno de los pasillos hay una pequeña vitrina con una mano momificada. Según la leyenda, la mano fue una reliquia traída como tesoro de la Primera Cruzada y como tal se veneró durante muchos años, aunque pruebas posteriores han demostrado que se trata de un fragmento de una auténtica momia egipcia. No deja de ser irónico que hayan estado venerando durante cientos de años una mano musulmana o de creencias faraónicas en una corte cristiana.🙂

Detalle decorativo y discreto

Detalle decorativo y discreto

El piano de Liszt

El piano de Liszt

El Salón de la Música está decorado con un discreto color verde y en su centro se alza, orgulloso, uno de los pianos del compositor Liszt. Se fabricó especialmente para él y se supone que lo utilizó para componer una de sus piezas y que ha permanecido intacto desde 1835.

Sala Furet

Sala Furet

Desde allí pasamos a la Sala Furet, una habitación decorada según la frase que, pintada, preside la chimenea: “todo lo que termina bien está bien.”

Sala de la Caza

Sala de la Caza

La Sala de la Caza es redonda porque ocupa el interior de la torre principal del castillo. Con un techo totalmente cubierto en madera y cabezas de diferentes animales disecados, sus muebles son de los siglos XVI a XVIII.

Desde allí nos asomamos a unas impresionantes vistas del pueblo de Gruyères a los pies del castillo. Con el sol medio oculto entre las nubes que van tiñendo de blanco el cielo azul y las casas apiñadas como para protegerse del frío de la noche, la estampa es deliciosa.

Gruyères a nuestros pies

Gruyères a nuestros pies

Sala Barroca

Sala Barroca

La Sala Barroca incluye este impresionante tapiz de Flandes y una silla de ruedas antigua, entre otros objetos de diversos siglos.

Sala de los Caballeros

Sala de los Caballeros

Y por último, la impresionante Sala de los Caballeros, totalmente cubierta con frescos que ocultan un friso con el escudo de armas de los antiguos corregidores. En el centro hay una mesa que, aún no siendo redonda, tiene su propia personalidad e historia porque se fabricó con la antigua cubierta del altar de la Cartuja de la Part-Dieu.

Cañón suizo

Cañón suizo

Salimos a los pasillos exteriores y nos encontramos con uno de los cañones suizos en perfecto estado.

Y así llegamos a la parte trasera del castillo donde se oculta un pequeño jardín privado al más puro estilo Alicia en el País de las Maravillas, con buitre y todo.🙂

Jardín privado

Jardín privado

Capilla del castillo

Capilla del castillo

Nos despedimos del castillo y del pueblo cuando el sol parece también querer decirnos adiós por hoy. Ha sido una visita con sorpresas y muy entretenida. Habrá que repetir y visitar lo que se nos ha quedado en el tintero. Espero que os haya gustado.

Un abrazo y hasta la próxima, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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