Un castillo suizo al borde de un lago (2ª parte)

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Lago Ginebra

Lago Ginebra

Después de visitar los baños del castillo, subimos a la primera planta. En el ascenso hay ventanas y nos asomamos para ver las vistas del lago.

La capilla

La capilla de San Jorge

La siguiente sala que visitamos es la capilla. Aún quedan claros restos de los frescos del siglo XIV en las paredes y el techo. La luz es magnífica. Una vez más, la sala estaba reservada para los condes y duques de Saboya.

Patio interior

Patio interior

También desde esta altura vemos los patios interiores y defensivos del castillo. Pasamos por algunos de ellos para dirigirnos a otras salas para lo que hemos de bajar y luego subir escaleras exteriores o interiores. Los moradores de este castillo tenían que estar a la fuerza en forma. ¡Qué montón de escaleras por todas partes! Así vamos viendo salas a diferentes alturas y sin seguir ningún orden determinado. Igual estamos en una subterránea que hemos ascendido hasta al segunda planta.

Ventanas

Ventanas

Pero todo el castillo es tan auténtico que te imaginas con facilidad a los soldados, a las damas, a los caballeros caminando entre sus pasillos y sobre sus adoquines y baldosas.

Techos

Techos

Algunas salas tienen ventanas que invitan a pasar la tarde mirando el lago. Claro que para eso haría falta algún cojín…

Y los techos y las paredes están de lo más decorados en algunas de las dependencias. Curiosamente, los de la derecha corresponden a la sala de detenciones y tortura. ¿Intentarían con esas decoraciones animar a los reos un poco?

Más patios

Más patios

Hay más patios y más escaleras. En realidad son tres los patios; el más exterior estaba abierto a todo el mundo, el segundo era para los allegados al castillo y el tercero se reservaba para… ya sabéis quiénes.

Pasillos exteriores

Pasillos exteriores

Hay multitud de salas que no os enseño porque esta entrada no terminaría hasta dentro de un par de semanas.

Armaduras

Armaduras

En varias salas vemos armaduras, espadas, trabucos, cotas de malla y otros enseres de los soldados del castillo. Todo el conjunto de edificios está construido con dos muros defensivos que lo rodean, el exterior y el interior. En el centro de todo ello se ubican las salas privadas del condesado (más tarde ducado.)

Los cañones

Los cañones

También tenían pequeños cañones para su defensa.

Vistas espectaculares del lago

Vistas espectaculares del lago

Seguimos subiendo por escaleras cada vez más empinadas y cada vez menos de piedra, solo de madera. El tiempo es magnífico y la luz del sol se cuela por todas las ventanas y aberturas defensivas. Las vistas son deslumbrantes.

Bodegas

Bodegas

Y ahora empezamos a bajar. Y bajamos y bajamos. Y llegamos a las bodegas. Toda esta zona de Suiza cuenta con una gran tradición vinícola. Hemos visto muchos viñedos de camino. Ahora bien, la botella normal de vino tinto del castillo cuesta nada menos que 120 euros…

Los sótanos

Los sótanos

Mazmorras

Mazmorras

Cada rincón de la zona subterránea se utilizaba para algo. Había despensas y salas de almacén pero también había mazmorras; no podían faltar. Fueron estas mazmorras las que visitó el poeta Lord Byron en 1816 cuando estaba residiendo en una mansión muy cerca del castillo junto con los Shelley.

Parece que el lago Ginebra (también conocido como lago Lemán) resultaba especialmente evocador porque inspiró entre otros la creación de Frankenstein a manos de Mary Shelley y Lord Byron encontró su inspiración en la historia de François Bonivard, un monje que fue encarcelado aquí por motivos políticos y que le llevó a escribir su famoso poema: El prisionero de Chillon.

Lord Byron

Lord Byron

Lord Byron incluso grabó su nombre en una de las columnas de la mazmorra.

El muelle

El muelle

De allí ascendemos de nuevo a los patios exteriores y salimos a ver el pequeño muelle de donde partían las barcas del castillo. Como la fortaleza se encuentra un poco alejada del pueblo, supongo que en el pasado era casi el único medio de comunicación. No había carreteras y aunque hubiese caminos tal vez fuera más sencillo remar hasta Montreux. Hoy en día se puede alquilar una de las barcas para llegar hasta el castillo o salir desde él para remar un rato en el lago.

El jardín

El jardín

Al otro lado

Al otro lado

Junto al muelle, al otro lado del foso, hay un pequeño jardín amurallado que sería la zona de descanso y paseo para los condes y condesas.

En la otra orilla se alzan imponentes los Alpes con sus cúspides nevadas. En verdad se trata de un paraje mágico, ¿no os parece?

Hasta pronto y un abrazo, J.

El Castillo de Chillon visto desde su jardín

El Castillo de Chillon visto desde su jardín

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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