Visitando Solothurn (o Soleura)

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Solothurn

Solothurn

Ayer era el último día de mi amiga y su hija en Suiza, así que decidimos ir a visitar Solothurn, conocida como La ciudad barroca más bella de Suiza. Y, como es habitual, tuvimos mucha suerte y nos tropezamos con un montón de sorpresas. Os cuento… Solothurn es un pueblo de unos 15000 habitantes que mantuvo su religión católica frente a los reformistas. Por ese motivo, el embajador de Francia, por ejemplo, dejó su embajada en esta ciudad en lugar de asentarse en Berna, como hicieron la mayoría. De ahí que la ciudad mantuviera y aún mantenga un aire particular y único.

Torres redondas

Torres redondas

La ciudad se construyó entre los siglos XVI y XVIII y todavía cuenta con varios edificios de la época, perfectamente integrados en la urbe actual. Me encantan sus torres-fortaleza redondas, como hinchadas, con piedras gigantescas y tejados puntiagudos. Visitamos la parte vieja dando un paseo. Había muchísima gente por las calles porque el tiempo era totalmente veraniego y las terrazas estaban desbordadas de clientes disfrutando del sábado al sol.

Un reloj en una fachada

Un reloj en una fachada

La torre de los muchos relojes

La torre de los muchos relojes

Una cosa que me llamó muchísimo la atención fue la gran cantidad de relojes que había por las calles: los había en las torres, en fachadas que no tenían otra cosa… e incluso vimos una torre con tres relojes diferentes en uno de sus lados y otro reloj adicional en cada uno de los demás lados o fachadas. ¡Sí que les gustan los relojes en este pueblo!

Otra de las curiosidades de Solothurn es la importancia que allí tiene el número once, un número que, según dicen, era sagrado en la religión católica. La ciudad cuenta con once iglesias y capillas, once fuentes y once torres y en la catedral de Santa Ursen hay once altares y en su escalinata de acceso hay descansillos cada once peldaños… No deja de ser curioso.

La catedral

La catedral

La catedral es famosa también porque está construida en “mármol claro de Solothurn” y data del siglo XVIII. Como veis en la fotografía, es un edificio bastante imponente.

Los nov

Los nov

Nos compramos unos bocadillos y nos sentamos en las escaleras como si fuera un picnic. Y, cómo no, también allí coincidimos con algo; nada menos que una boda. Estando sentados en los peldaños disfrutando de nuestro tentempié empezaron a aparecer niños con paraguas azules de los que colgaban unos grandes corazones de papel y a colocarse en fila india formando un pasillo. No tardamos en darnos cuenta de que se tenía que tratar de una boda. Al pie de la escalera había una impresionante carroza con un caballo blanco y otro negro, decorada con flores, esperando a la pareja. El cochero iba también de lo más elegante, todo vestido de gris y con chistera. Los novios hasta soltaron unas palomas al salir de la iglesia… una boda de lo más espectacular.

La carroza

La carroza

(Observad en la foto el gentío de la calle que se juntó a esperar la salida a los novios, a quienes vitorearon y aplaudieron como se de los miembros de una familia real se tratara.)

Tartas de Solothurn

Tartas de Solothurn

Después del espectáculo paramos para comprar una tarta de Solothurn, un pastel local con una tradición de más de cien años que no se puede adquirir en ningún otro sitio y que se ha convertido en el nuevo dulce favorito de mi hija mayor. Está hecho sobre todo a base de frutos secos y merengue de avellana. Se supone que la receta es secreta y aunque en internet las hay disponibles, dicen que ninguna de ellas es la auténtica y original.

Trompas de los Alpes

Trompas de los Alpes

Detalle de las trompas

Detalle de las trompas

Pero las sorpresas no terminaron allí. Seguimos paseando y mirad qué encontramos a continuación… Acababan de llegar y se instalaron en ese momento en mitad de la calle peatonal para ofrecernos un recital. El sonido de las trompas es impresionante, muy grave pero acariciador. Y aunque se inventaron para facilitar la comunicación de montaña a montaña (como en el caso de la txalaparta vasca) sí que existen algunas melodías compuestas para lo que hoy se considera también un instrumento.

 

En mitad de las casas

En mitad de las casas

De allí nos fuimos a dar un paseo por la zona exterior de las murallas antiguas y vimos torres entremezcladas con las casas modernas sobresaliendo sobre unas terrazas privadas (muy públicas) donde los suizos hacen su vida sin importarles la gente que pasa justo por delante y se les queda mirando con descaro🙂

IMG_5508También vimos parques con fuentes imposibles… Como esta que a primera vista parece algo tradicional para, de pronto, transformarse en una locura a propulsión que sale despedida con fuerza hacia arriba por la fuerza del agua, como veis, del “culo” de una bota de plástico (!?!?!?!)

Pero no fue eso solo lo que vimos en Solothurn, qué va, fue un día de lo más cargadito de sorpresas.

¿Soldados? ¡No!

¿Soldados? ¡No!

Según nos acercábamos a la salida del parque nos encontramos con algunos jóvenes vestidos con unos uniformes parecidos a los de gala de los soldados pero con gorros con colas de zorro y de otros animales… Todos salían de una mansión que había a la entrada del parque. Muchos iban cantando diferentes himnos. Parecía una concentración. Al llegar donde estaban vimos que algunos portaban banderas y estandartes. ¿Una academia militar? Qué va. Le pregunté a uno que pasó más cerca nuestra y me explicó que eran las fraternidades universitarias. Como veis, igualitas, igualitas que las de Estados Unidos. Aunque un cierto aire a tunos sí que tenían🙂

Y así fue nuestro día en Solothurn. No nos aburrimos ni un instante y vimos unas cuantas cosas curiosas.  La pena es que se nos quedó mucho en el tintero. Tendremos que volver para poder seguir descubriendo sus curiosidades.

Hasta pronto y un abrazo, J.

 

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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