El muelle de los pescadores de San Francisco

Estándar
El muelle

El muelle

Las tiendas

Muelle 39

El segundo día por esta zona del estado fue muy corto en cuestiones turísticas porque por la mañana condujimos hasta Portola Valley para comer con otra amiga. Se trata de una amiga de la familia con quien conviví durante un tiempo porque me brindó su casa cuando estudiaba aquí. Hacía mil años que no nos veíamos y ha sido toda una alegría poder comer con ella y presentarle a mi marido y a mis hijas.

Después decidimos pasar la tarde descubriendo toda la zona de los muelles de San Francisco. Primero paseamos por el muelle 39, una zona muy turística llena de tiendas y restaurantes típicos y bastante parecida a Disneylandia. Estaba llena a rebosar de gente de todos los países comprando sin parar. El muelle tiene dos plantas y en la de arriba hay sobre todo restaurantes.

El carrusel

El carrusel

En el centro del Muelle 39 hay un carrusel antiguo que le da cierto toque. Pero el resto son tiendas de recuerdos y poco más.

Paseamos hasta llegar al fina y allí entramos a un restaurante que ofrecía marisco. Nos apetecía tomar algo local y estábamos un poco cansados de la cocina tradicional y de la mejicana, ambas muy pesadas. Así que mi marido se pidió media docena de ostras y nosotras elegimos unas almejas y unos mejillones. Las primeras estaban buenísimas. Los mejillones no estaban malos pero sí un poco demasiado hechos. Disfrutamos mucho tomándonos aquel marisco mirando el muelle y viendo a los leones marinos jugueteando.

Alcatraz

Alcatraz

Una de las vistas principales desde el muelle es la prisión de Alcatraz, también conocida como La Roca. Fue muy famosa durante años porque se consideraba la cárcel más segura, de la que nadie podía escapar, hasta que lo hizo un grupo de prisioneros. Hoy ya no funciona como prisión y se puede visitar en viajes organizados.

El buque de guerra

El buque de guerra

En la distancia vemos un barco y un submarino de guerra aparcados aunque activos porque del buque sale humo de la chimenea. Están anclados junto al muelle pero no parece haber acceso a ellos. Tal vez no sean una atracción turística, que es lo primero que se nos pasó por la cabeza.

¡Marisco!

¡Marisco!

Continuamos paseando hasta llegar a la zona más antigua del muelle de pescadores. Aquí hay restaurantes más antiguos y con más sabor y tiendas de objetos más cotidianos, como ropa.

Delicioso

Delicioso

Entramos a uno de los restaurantes de marisco y disfrutamos de un fantástico buey de mar y de unos calamares. Estaban francamente buenos. Todo ello acompañado, obviamente, de un vinito blanco californiano. El restaurante se inauguró en 1927 y estaba a rebosar, con todas las mesas ocupándose en cuanto se quedaban libres. Cenamos la mar de bien.

Larvas al queso

Larvas al queso

Grillos en nata y cebolla

Grillos en nata y cebolla

Después seguimos callejeando y viendo tiendas. Entramos en una de caramelos donde alucinamos a colorines. Vendían cajitas de diversos insectos y gusanos como golosinas!!!!!!!! Las ofrecían con sabores: larvas con sabor a queso cheddar o a barbacoa, grillos con sabor a nata amarga y cebolla o a sal y vinagre…

Y luego nos llevamos la mayor sorpresa del día. Cuando llegamos al parking donde habíamos dejado el coche nos encontramos con que estaba cerrado hasta el día siguiente. ¡Eran las 10 y media de la noche! Cerrado a cal y canto. Ya nos íbamos a buscar un taxi cuando se nos acercó una chica y nos contó que estaba en la misma situación y que había llamado a un número que había en un cartel de la entrada y le habían dicho que enviarían un técnico a abrir la puerta previo pago de 100 dólares. ¿Estábamos dispuestos a pagar la mitad? Después de hacer los cálculos de cuánto nos contaría el taxi y dejar el coche allí hasta el día siguiente, aceptamos. Tuvimos que esperar media hora pero, así fue, llegó el técnico, le pagamos y nos abrió. Menudo negocio tienen montado. El cartel que avisa del horario del aparcamiento es pequeño y apenas se ve. En fin, cosas de la vida del turista.

¡Cerrado!

¡Cerrado!

Cartel

Cartel

Hasta pronto y un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

Deja tu respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s