Chinatown en San Francisco

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Chinatown

Chinatown

Chinatown sigue siendo un lugar especial en San Francisco. Está siempre lleno de gente y los carteles aún anuncian todo principalmente en chino. Aunque esta vez sí que he encontrado más personas que hablan inglés que cuando estuve aquí antes.

Marfil

Marfil

Hay tiendas, restaurantes y puestos de todo lo imaginable en cada centímetro cuadrado de calle. Los chinos ofrecen todo lo que se quiera comprar, desde réplicas de todo a cien hasta joyas centenarias y auténticas.

Por las calles también ves ancianos interpretando música con sus instrumentos tradicionales. No están pidiendo dinero sino que forman parte de una sociedad que quiere que no se pierda el conocimiento sobre su música y que organiza audiciones de esta naturaleza para que el público en general la conozca.

Instrumentos tradicionales

Instrumentos tradicionales

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Lleno de gente

Lleno de gente

Entramos en una pastelería para probar uno de sus famosos “pasteles de luna,” tan famosos que tenían fotografías de Bill Clinton probando uno allí mismo. La pastelería, como podéis ver, estaba llena de clientes. Se trata de un pastel hecho con relleno de pasta de alubia, un dulce muy tradicional de Asia. Estaban buenos.

Imaginaros nuestra sorpresa cuando de pronto escuchamos música de una banda y salimos de la pastelería para encontrarnos con esta procesión. Luego comprendimos que se trataba de un desfile para un entierro militar. Y yo sacando fotos… Glup.

El funeral

El funeral

Templos

Templos

En Chinatown hay varios templos bastante antiguos y que aún hoy usan los habitantes locales.

Tienda de especias

Tienda de especias

Como os decía, en las tiendas se vende de todo. Esta es una tienda de especias y raíces donde, como todo está en chino, no tengo ni idea de qué vendían exactamente.

Y mirad estas verduras. No tengo tampoco ni idea de qué pueden ser; parecen un cruce entre pepino y pimiento verde pero…

¿Pepientos?

¿Pepientos?

Pepinos de agua

Pepinos de agua

Por no mencionar lo que veis en esta otra fotografía. Aquí tuve que preguntar. No lo pude resistir. Y tuve suerte porque el tendero de esa tienda en particular sí que hablaba buen inglés y me contó que se trata de un pepino de agua. Se mete a remojo para que engorde. Cuanto más tiempo lo dejas en agua, mayor se hace. Y se usa, por ejemplo, para sopas. No, no lo probamos pero si lo vuelvo a ver ya sabré qué es y para qué se usa. Quién sabe. Igual puedo hacer una sopa asiática algún día y usarlo como condimento.

Comimos en un restaurante local que estaba llenísimo de chinos comiendo. No es que fuera especialmente limpio pero la comida estaba rica. Una vez más, no pregunté de qué estaba hecho cada plato. (Por si acaso.) Me limité a señalar qué queríamos y a que me lo sirvieran.

Va a ser que no...

Va a ser que no…

A lo que me negué en redondo fue a entrar a una carnicería. No sé, no me inspiraban demasiado buen rollete…

En una entrada anterior os decía que los habitantes de San Francisco no se inmutan por nada ni te miran dos veces, vayas vestido como vayas vestido. Aquí tenéis un ejemplo. Los únicos que nos quedamos mirando a este hombre fuimos mi familia y yo.

Me encanta

Me encanta

El tranvía

El tranvía

El dragón

El dragón

El tranvía clásico de San Francisco llega hasta Chinatown. Si vas de turista total, puedes llegar hasta aquí en el tranvía. Mi abuelo trabajó en uno igualito a estos en Los Ángeles.

Justo antes de salir de Chinatown entramos en una tienda muy grande de varias plantas. Era espectacular. Mirad qué dragón colgaba del techo. Había toda una sección dedicada a la caligrafía china y otra a los cuadros de acuarelas. Había montones de figuritas de todo tipo de materiales y miles de objetos varios, incluyendo esta especie de escultura hecha con una raíz de árbol representando pájaros, flores y hojas. Era como si estuviéramos auténticamente en Asia.

Figuras varias

Figuras varias

Y al salir de Chinatown este es el edificio que nos encontramos. Esto no se ve en Europa, ¿verdad?

San Francisco puro

San Francisco puro

Hasta pronto y un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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