San Luis Obispo y Carmel

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En la carretera

En la carretera

Dejamos Hollywood y empezamos a conducir hacia el norte de California. Después de tanto tiempo en Rusia sin poder conducir, se agradece contar con un coche propio y no tener que depender de nadie.

California

California

El paisaje durante el recorrido va variando. Hay zonas verdes con palmeras, hierba y un montón de flores multicolores pero también auténtico desierto y en algunos tramos vemos el azul intenso del Océano Pacífico.

Cuando llegamos a San Luis Obispo, antigua misión de los frailes españoles que colonizaron todas estas tierras, nos dirigimos a una playa cercana con intención de pasar allí la tarde. Hace un tiempo maravilloso pero el océano está frío como el hielo. No nos animamos a darnos un chapuzón. Paseamos un poco por la arena y después subimos al muelle para sentarnos allí a disfrutar de la paz que se respira.

¿Quieres un vinito?

¿Quieres un vinito?

De ensueño

De ensueño

Aunque aquí también hay gente pescando, no es tan comercial aunque junto a la playa todo el borde del mar está cubierto de pequeños restaurantes y comercio. En la pequeña tienda que hay sobre el muelle me encuentro con estos increíbles vasos de vino… Seguro que se convierten en un gran éxito comercial y se empiezan a vender como se venden las latas de cerveza.

Las vistas son una gozada. La costa, siendo tan extensa, no está tan maltratada como en España. Aquí hay muchas playas salvajes y kilómetros de costa sin construcciones.

En todas las playas se ve gente haciendo surf y nadando. Pero no hay mujeres en topless. Eso no se estila. También hay barcos anclados en cada bahía y en muchos lugares hemos visto perros en la arena.

Un pelícano

Un pelícano

En el agua junto al muelle vemos un par de focas nadando y de pronto por el cielo viene volando hacia nosotros un pelícano. Por el camino, junto a la carretera, he visto un ciervo pastando bajo un árbol tranquilamente. Aquí la vida salvaje está más tranquila y protegida. Ves animales en la naturaleza que en Europa ya no se ven.

Vamos a cenar al pueblo, intentando encontrar la Misión, pero ya no quedan más que algunos restos diseminados por las dos calles principales. Hay muchos restaurantes y elegimos uno japonés para cenar. California ya no es lo que era la última vez que estuve aquí, hace 25 años. Ahora sí se ve gente por la calle y no hay unas normas tan estrictas respecto a las bebidas alcohólicas ni a cómo se debe comportar la gente. Hoy sí se puede uno tomar un vino cenando con la familia. Aunque haya menores. Antes no te lo permitían.

Donuts

Donuts

Al día siguiente continuamos nuestro viaje hacia el norte. Primero paramos para desayunar un donut en un lugar no turístico. La variedad es amplísima y la calidad superior.

La prensa

La prensa

Al salir encontramos un dispensador de prensa. Aquí cada uno elige qué prensa quiere y la compra introduciendo unas pocas monedas (aunque igual también se puede pagar con tarjeta. En este país todo se puede pagar con tarjeta.)

Continuamos conduciendo hacia el norte y visitamos Carmel, el pueblecito donde Clint Eastwood era alcalde y cuya playa blanca yo recordaba con tanto cariño. Es espectacular. El pueblo es un conjunto de calles cuajadas de mansiones y boutiques de lo más europeo. Y la playa es salvaje y está llena de árboles centenarios y arbustos habitados por valientes ardillas aventureras.

Carmel on the Sea

Carmel on the Sea

Los árboles

Los árboles

Paseamos por la arena, fina como la sal de cocina, y alucinamos con los árboles. Son una maravilla. Los hay que parecen de mentira de lo impresionantes que resultan.

La playa está llena de gaviotas descaradas y de un montón de gente con perros. Hay una zona cercada donde están recuperando algunas de las dunas y no se puede pasar.

Las ardillas

Las ardillas

Después jugamos con las ardillas, que son de lo más atrevidas. Se acercan a tu lado para que las alimentes. Mis hijas juegan con ellas pero, como no tienen nada que darles, los animales pronto se cansan y se alejan.

Disfrutamos del buen tiempo y finalmente vamos a dar un paseo por las calles de Carmel, a ver las casas y a comer al pueblo.

Las casas

Las casas

Hay casas para todos los gustos pero, según hemos visto en una inmobiliaria, el precio medio es de unos dos millones de dólares. Las casas están pegadas las unas a las otras en manzanas rectas y separadas por calles, todas iguales. Solo en el centro del pueblo hay varias calles comerciales con restaurantes y boutiques.

Los coches

Los coches

De pronto pasa por una de las calles un coche que aquí no desentona para nada.

Comemos un sandwich y tomamos un café. Las tiendas están llenas de caprichos y está claro que se dirigen a un público como el que se puede permitir vivir aquí.

Mundaka

Mundaka

Caminamos y, cuando ya estamos en el coche, a punto de irnos, vemos un cartel que me hace parar y bajarme para verlo más de cerca. ¿!¿!Mundaka?!?!? ¿¿!Pintxos?!?!?! ¿!¿!¿En mitad de Carmel!?!?!?  Las dos palabras, Mundaka y pintxos, son tan vascas que está claro que aquí hay alguien que sabe de qué está hablando.

Tortilla

Tortilla

Nos acercamos. Resulta que hay uno que ha vivido en San Sebastián y se ha montado aquí un chiringuito de productos vascos y españoles. Nos tomamos un picho de tortilla y charlamos con el dueño y la camarera. ¡Menuda sorpresa!

Misión de Carmel

Misión de Carmel

Tras la sorpresa y el refrigerio (que no es que tuviéramos hambre, porque acabábamos de comer) nos dirigimos a Monterey pero por el camino tropezamos (por casualidad) con la antigua Misión de Carmel. Obviamente, paramos para visitarla. Su auténtico nombre es Misión de San Carlos Borromeo del Río Carmelo pero es más conocida como Misión de Carmel.

Desde el sur hacia el norte de California se extiende el Camino Real (así llamado, en español) que refleja la ruta que solían usar los representantes del Imperio Español y que está salpicado de misiones de frailes católicos donde intentaban evangelizar a los salvajes nativos de estas tierras. En total hay 21 misiones y esta es del 1770. El primer y más importante evangelizador de California fue Fray Junípero de la Serra, que se encuentra aquí enterrado. Es la ruta que hemos seguido desde Los Ángeles y que está señalizada por unas grandes campanas de metal.

Esta misión en particular todavía hoy se mantiene activa, actuando como colegio infantil católico.

El patio

El patio

IMG_3839La vegetación que crece en su patio interior es preciosa, con árboles que datan de la época de su establecimiento. Hay, por ejemplo, un olivo que es un brote de uno que plantaron los frailes cuando se establecieron aquí.

Se puede visitar el museo de la Misión pero lo que más me gusta a mí, personalmente, es el patio con sus árboles y plantas llenas de color y vida. Transmite mucha paz y es gigantesco. Mi marido y yo estábamos comentando que ese es el tipo de jardín que nos gustaría tener en una futura e hipotética casa familiar en el futuro. ¿Dónde? No sé, aún me queda mucho mundo por recorrer y conocer antes de poder decidir.

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La Cruz

La Cruz

Paseamos tranquilamente. No resulta nada difícil imaginar aquellos primeros frailes colonizadores viviendo aquí. California fue de los últimos lugares en ser colonizados porque no resultaba fácil llegar hasta aquí. San Francisco, por ejemplo, tiene una bahía  a la que no es fácil acceder desde el océano y por eso costó tanto tiempo que la descubrieran.

El rincón de la fuente que hay en la foto de la izquierda era uno de los lugares favoritos del fraile.

Con el resurgir de la religión en Estados Unidos, las misiones han recuperado parte de la fama perdida. Hoy sus tiendas están llenas de motivos religiosos, fotografías del Papa, rosarios y otros objetos de culto.

La fuente

La fuente

Fray Junípero de la Serra

Fray Junípero de la Serra

En esta misión se encuentra el cenotafio de Fray Junípero además de otros objetos diseñados por el mismo escultor, como una gigantesca cruz de madera tallada donde aparece Jesús y varios santos. También quedan varias de las estatuas del siglo XVIII de otros escultores y muchos objetos y enseres de los habitantes de entonces. La misión es grande y por eso incluye el museo, el colegio, una tienda y hasta oficinas. Supongo que es una de las mejor conservadas de las 21 porque se mantiene como escuela. De alguna de las otras tan solo quedan piedras y ruinas.

El porche

El porche

Todos los objetos se guardan en el museo que está organizado para demostrar cómo era la vida aquí en el siglo XVIII. Es bastante interesante. La verdad es que los padres no se lo montaban del todo mal… Vemos la cocina, el comedor, una de las celdas de un fraile, obviamente la capilla, la primera biblioteca de California y la sala de recepciones. Es interesante. Todo resulta bastante mejicano a nuestros ojos, aunque supongo que para los mejicanos no lo será en absoluto. Pero los tapices, el material de construcción de las paredes e incluso algunas de las figuras religiosas a mí me recuerdan a lo que siempre he visto de Méjico.

El comedor

El comedor

La cocina

La cocina

Uno de los responsables nos llama y nos avisa que van a cerrar. Tenemos que ver las salas del museo a toda velocidad y no me puedo parar en muchos detalles. ¡Qué pena!

Según he leído, muchos personajes famosos visitaron la misión en el pasado, como el Conde de la Perousse o varios gobernadores de California. Y ahora yo, claro. 😋

Las bibliotecas de las misiones ayudaron en gran medida a educar a los primeros californianos y a difundir los evangelios. Como ya os he dicho, la de esta misión en particular fue la primera de todas. Aún se conservan varios de sus libros originales.

La biblioteca

La biblioteca

La celda del fraile

La celda del fraile

Me encanta la celda del fraile. No me imagino durmiendo allí pero sí que me parece muy auténtica.

En fin, se acabó lo que se daba porque nos echan de la misión. Están cerrando. Mañana Monterey y mucho más. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

Un comentario »

  1. Fantástico viaje. Para ti, como una peregrinación a tus orígenes… . Me lo estoy pasando chupi con tus crónicas.
    Esta de Carmel, me ha gustado muchísimo, pero muchísimo!
    Buen viaje, y un abrazote.
    Pilarin

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