En limusina por Moscú

Estándar
El interior

El interior

Discreta

Discreta

Hace un par de noches salí con el grupo de amigas para celebrar una primera fiesta de despedida: dos de nosotras nos trasladamos a vivir a otros países en unas pocas semanas. Y para festejar la ocasión de manera algo diferente a nuestras salidas habituales, esta vez decidimos contratar una limusina y hacerlo más a lo ruso. El vehículo estaba reservado para las 8 de la tarde, hora en la que todas pasarían por mi casa para tomar una copita de champán y salir hacia el restaurante donde íbamos a cenar y que está en el centro mismo de Moscú…

A las 5 recibo una llamada de teléfono de la otra amiga que se va de Rusia para decirme toda angustiada que la limusina está delante de su casa, que el conductor solo habla ruso y que no se pueden comunicar. Subo en mi bici y me acerco por allí. El chófer nos dice que no nos preocupemos, que sus servicios están contratados para las 8 pero que no quería arriesgarse a llegar tarde por el tráfico y que iba a esperar allí las tres horas que faltan. ¡Viva la discreción! Obviamente, ya todos los vecinos se han enterado de que nos vamos de juerga🙂

En la limu

En la limu

El viaje en la limusina por Moscú es diver aunque bastante incómodo. Los asientos están pegaditos al suelo y el techo es tan bajo que para moverse por el interior, hay que arrastrarse. Y nuestro chófer no nos deja ni cerrar la ventana que hay entre nuestra zona y la suya. Le preocupa que podamos estropear algo… (!¿!¿!?!?!??)

Ponemos la música a tope y tomamos unas copitas de champán mientras cantamos y disfrutamos simplemente de estar juntas y de poder hacer este tipo de locuras (que ya se nos acaban, sniff, sniff.) Por cierto, la música de la noche por amplia mayoría es una versión disco del “¡Ay, Macarena!” (Creo que con deciros eso os puedo dar una imagen del ambiente en el interior de la limu :-))

En otras ocasiones os he dicho que las limusinas en Moscú son vehículos de lo más habituales. Se ven a diario y las hay de todas las formas, estilos y colores. Según he aprendido, se alquilan por horas y los precios no son tan caros como sería de esperar.

El chófer

El chófer

Os he dicho que el chófer no nos deja hacer nada… es alucinante. Le pedimos que cierre la ventana de conexión para hacer unas fotos sin que nos moleste la luz (recordad que en Moscú ahora anochece a eso de las 11 de la noche) y se niega. Insistimos, le convencemos. La cierra durante minuto y medio. Tenemos que volver a insistir. Otro medio minuto. ¡Pero bueno, que somos personas adultas, no chiquillas de 15 años!

Imaginaros que, en un momento del trayecto, mis amigas colocaron todas un pie en el techo para sacar una foto de los zapatos que llevaban (sí, no preguntéis…) Pues al chófer casi le da un infarto. Aún al volante, se dio media vuelta y empezó a gritar que bajaran los pies, que no tocaran el techo, que lo iban a estropear…. Curioso de verdad.

Los cócteles

Los cócteles

Llegamos al restaurante, Fish, uno de los barcos anclados en el río. Nos acompañaron hasta la cubierta donde teníamos nuestra mesa preparada. Como es costumbre, comenzamos pidiéndonos un cóctel. Brindamos y empezó la noche…

La cantante saludándonos

La cantante saludándonos

No os voy a contar todos los detalles. No fue tan divertida como la anterior, sobre todo porque el servicio en este restaurante era bastante seco y poco enrollado. Había una cantante a la que nadie hacía ni caso y que se emocionó cuando mi grupo la aplaudió al acabar uno de sus temas. Pero cuando se fue, el restaurante se quedó sin música. Así que mis amigas se pusieron a cantar ellas. Pedimos que pusieran música. O que nos dejaran un micrófono (😜) Tuvimos que pedir que pusieran música como cinco veces. Al final accedieron. ¿Un restaurante sin música?

Su variedad

Su variedad

La comida estaba rica. Pero no tenían almejas… Se supone que es un restaurante especializado en pescado y marisco y las tenían en la carta pero… eso sí, nos sirvieron bastante más rápido que en el Conejo Blanco.

Las duchas

Las duchas

Una cosa que me sorprendió fue que en mitad de la cubierta había unas duchas… Sí, unas duchas auténticas abiertas. Supongo que serán restos del diseño original del barco pero cuando lo pregunté al encargado, se negó a contestarme.

El restaurante

El restaurante

Conclusión de la noche: no recomendamos este restaurante para salir de juerga. El servicio es muy serio y el ambiente aburrido. Y los mojitos también dejan bastante que desear.

El viaje de vuelta a la urbanización en la limusina fue parecido al de ida aunque más centrado en la Macarena.🙂

Salir en limu por Moscú en una de esas cosas que se hace una vez en la vida. Yo ya la he hecho🙂

Un abrazo y hasta la próxima, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

Un comentario »

Deja tu respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s