Una fábrica rusa de chocolate

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Fábrica Babayevski

Fábrica Babayevski

El jueves pasado estuve de visita en una fábrica rusa de chocolates que cuenta con una larguísima tradición. La empresa madre fue creada por el nieto de un hombre singular, un siervo, un esclavo auténtico de finales del siglo XVIII que hacía una mermelada tan buena que se le conocía por el apodo “Albaricoco” (pero en ruso, claro.) Tan maravillosa era su mermelada que consiguió comprar su libertad, trasladarse a Moscú y convertirse en proveedor  del mismísimo Zar. Tuvo 22 hijos con su mujer, Agripina (pobrecilla) y fue uno de los nietos de tan fértil matrimonio el que fundó la chocolatería y fábrica de dulces. Como anécdota os contaré también, que otro de los descendientes del antiguo esclavo inventó un sistema de momificación tan bueno que es el que se utilizó para momificar a Lenin y que otro de los descendientes recibió un premio Nobel. Digna familia donde las haya, sí, señor.

Las instalaciones que visitamos, sin embargo, también incluyen los restos de otras diecisiete empresas que hoy constituyen un grupo chocolatero que pertenece a un banco. Entre sus componentes está la antigua Octubre Rojo, de gran renombre en todo el país.

Desgraciadamente, no nos dejaron hacer fotos una vez entramos en el museo y en la fábrica como tal. Las pocas que os puedo enseñar son de las zonas exteriores. Lo siento.

Oso de chocolate

Oso de chocolate

La primera sala que visitamos tiene en exhibición varias figuras hechas en su totalidad de chocolate, como este oso que pesa 150 kilos y ganó el primer premio en un concurso internacional celebrado en París el siglo pasado. Las dos figuras que lo flanquean están también fabricadas en su totalidad con chocolate. Una pasada.

Historia

Historia

Seguimos avanzando y vemos también varios recipientes y contenedores que nos ilustran algo de la historia de las diferentes fábricas de dulces: hay cajas de cartón, de papel, de metal… Algunas son preciosas.

Caja antigua

Caja antigua

Mientras paseamos por las salas, una guía nos va contando la historia de las fábricas, de sus fundadores, de cómo siguieron produciendo chocolate aún durante la guerra y fueron después nacionalizadas en la época soviética; de cómo uno de los presidentes de los últimos tiempos decidió unir todas en una… interesante, pero nada especialmente llamativo.

La sala de cine

La sala de cine

Salimos de la zona de exposición y entramos en una pequeña sala de cine ambientada como si de una pirámide sudamericana se tratara, llena de máscaras y hasta de un calendario solar… La preside un azteca de cera. Allí nos muestran una película (en 3-D!!!) que narra el descubrimiento del cacao por parte de los Conquistadores y su posterior importación a Europa, además de su desarrollo hasta convertirse en el chocolate sólido que hoy se consume en todo el mundo. Me entero, por ejemplo, de que el chocolate solo se tomaba en forma de bebida hasta mitades del siglo XIX y que se solía reservar para las personas enfermas o debilitadas.

Vaina de cacao

Vaina de cacao

Granos de cacao

Granos de cacao

Nos dejan coger una vaina de cacao y varias pepitas para que sepamos exactamente cómo son. Yo no tenía ni idea de que fueran tan grandes. De hecho, también tienen un árbol de cacao disecado en la sala. Las vainas son descomunales si las comparamos con el tamaño de los estrechos troncos y ramas. Es una planta curiosa.

La guía nos explica cuál es el proceso de fabricación por el que se muelen las pepitas hasta convertirlas en un polvo muy fino del que luego se extrae el aceite y se crea la pasta o manteca de cacao. Nos cuenta que es con ese polvo, esa manteca y añadiéndole azúcar que se produce el producto final.

Museo del chocolate

Museo del chocolate

De allí entramos en el museo propiamente dicho donde se exponen objetos que pertenecieron a las fábricas originales o a sus dueños, además de varios maniquíes que reflejan cómo eran las instalaciones en el pasado.

Vemos, por ejemplo, un despacho con los muebles que formaron parte de una de las grandes fábricas… También vemos las tabletas de chocolate que se enviaban al frente durante la Segunda Guerra Mundial o las cajas de bombones que se crearon para diferentes ocasiones y celebraciones: los Juegos Olímpicos, el 8 de mayo…

En la fotografía podéis ver cómo era un dispensario de chocolate durante la época soviética…

Preparadas para la visita

Preparadas para la visita

IMG_2286Después de estas explicaciones nos llevan a una sala donde nos obligan a ponernos unas batas blancas, una redecilla en la cabeza y todo ello, junto con los cubre-botas de plástico azul que nos han entregado al llegar, nos dejan realmente preciosas y de lo más atractivas. Y entonces sí, entonces podemos entrar a visitar la fábrica como tal.

Las batas lleva bordado el nombre del conjunto museístico, que hoy en día se conoce como Mishka por las siglas en ruso de Museo Histórico del Chocolate y el Cacao. Mishka en ruso significa osito, un mote bastante apropiado si nos acordamos del gran oso de chocolate de la entrada.

Es una fábrica vieja, con bastante poca higiene, me temo, y con máquinas que tienen tantas capas de pintura, una sobre otra, que parecen tres veces más gruesas de lo que debieran parecer. Nadie lleva guantes, por ejemplo. Solo vemos un hombre en todo nuestro trayecto; el resto de las empleadas son mujeres. Vemos cintas transportadoras, máquinas empaquetadoras, robots que colocan los bombones en las filas correctas de las cajas o que ponen la tapa en su lugar… Pero el toque final, aunque el resto del proceso está mecanizado del todo, el pegado de la etiqueta en las cajas finales de cartón lo hacen personas, brocha y cola en mano. Eso me sorprendió bastante.

choc5En cada estación la guía nos ofrece un poco de chocolate o un bombón para que probemos lo que estamos viendo. Debo decir que está espectacular: fino y delicioso. Aunque sí que acabamos un poco llenas de tanto cacao.

Envoltorio actual

Envoltorio actual

La visita es rápida, sin poder apenas detenernos en ningún lugar porque se está trabajando. Y en unos pocos minutos lo hemos visto todo y volvemos a la sala anterior para desdisfrazarnos.

La guía nos regala una pequeña caja de bombones a cada uno de los asistentes y con eso damos por concluida la excursión a Babaevsky, la fábrica de chocolates de Moscú.

Hasta la próxima y un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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