Suiza, una primera impresión

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Berna

Berna

Teleférico

Teleférico

Que Suiza es verde y está llena de vacas y relojes de cucú lo sabe (casi) todo el mundo. Pero en una visita al país se descubren otro montón de pequeños detalles que ni siquiera se podría uno imaginar. Puede ser por falta de cultura, tal vez, o por falta de información, pero un viaje por sus pueblos, ciudades y campos te desvela un país rico en millones de tesoros por descubrir. Sí, definitivamente, Suiza me gusta un montón.

Me llama la atención la amabilidad de la gente por la calle: uno que te abre una puerta, otra que te sonríe al atenderte en una tienda… esos pequeños detalles que casi se me habían olvidado en mis casi dos años viviendo en Moscú.

Berna

Berna

Y otra cosa que me sorprende y maravilla por igual es la comodidad de los suizos: bicis en todas las calles y esquinas, prácticamente ningún tacón alto, pocas faldas y maquillaje, cabellos grises y blancos por doquier. Los suizos no son rusos ni polacos. Ellas aquí se relajan y, para mi alegría, ellos son guapos. Por fin. Después de Polonia y Rusia, donde ellas parecen maniquíes y ellos son todos tan poco agraciados (las generalizaciones no serán auténticas pero sí muy útiles) venir a un país donde en tres días he visto tantos hombres atractivos que no los puedo contar es una bendición.🙂 Un buen cambio, sí, señor. Así que no son solo los paisajes de cuento de hadas los que te alegran la vista entre montañas y vacas.

Tejados de hierba

Tejados de hierba

Son muchas las casas que veo en la ciudad cuyo tejado está cubierto de hierba y a veces otras plantas e incluso algunos árboles o pequeños jardines urbanos.

La noche

La noche

¿Y la noche? Todo el mundo me ha dicho que Suiza es un país aburrido, que llegan las cinco de la tarde y la gente se mete en sus casas para no salir hasta la mañana siguiente. Pero no es eso lo que yo he visto en Berna, por ejemplo. Cuando el sol se oculta, las calles se llenan aún de más personas si cabe, y las terrazas y bares tienen un ambiente festivo y callejero como el de cualquier plaza de España o Italia, por poner algún ejemplo.

Reloj en movimiento

Reloj en movimiento

He visto muchos relojes en escaparates y torres. Los campanarios de las iglesias todavía hoy tocan las campanas cuando son los cuartos, las medias y las horas, siempre puntuales. Y en Berna hay un reloj parecido al que os describí en Moscú cuyas figuras se mueven al son de las campanadas. Hay bastante expectación también, cuando las agujas están a punto de llegar al momento en el que los muñecos comienzan sus despliegues pero no tiene ni color con el reloj del teatro de marionetas ruso.

No podían faltar

No podían faltar

También me encanta poder entrar en un supermercado y encontrar verdura fresca variada: alubias verdes, acelgas, espinacas… Recordad que en Rusia de verde solo encontramos algunas tristes lechugas y muchas coles de todos los tipos.

Y en el restaurante para el desayuno todo el mundo come huevos cocidos. Hay un contenedor de agua hirviendo y los invitados introducen el huevo que les apetece en el agua sumergiéndolo con un sostén de metal. Se llevan un pequeño reloj a la mesa y transcurridos los minutos indicados y cuando la alarma suena, se vuelven a levantar, sacan su huevo del agua con ayuda del sostén de metal y se lo llevan a la mesa. También hay huevos teñidos de amarillo porque no hace mucho que se celebró la pascua.

Familia bávara

Familia bávara

Pero no creáis que es lo único diferente que me encuentro cuando bajo a desayunar. Mirad qué familia tan curiosa hay en el restaurante la primera mañana. Cuando les pido permiso para sacarles una foto, el padre no habla más que alemán y la madre me explica que son bávaros, que obviamente los suizos no se visten como ellos. Pero es divertido encontrarse con una familia así vestida en un día normal. Más tarde, mi hija y yo nos damos cuenta de que van de gala para asistir a una boda. (Lo más auténtico son los zapatos tan tradicionales de la hija, ¿no os parece?)

Hoy es fiesta nacional. Es jueves pero nos han dicho que estará todo cerrado. Eso también es una diferencia importante con Rusia donde todo está abierto prácticamente siempre, noche y día. Sin embargo, el domingo pasado había unas pocas tiendas abiertas, las suficientes como para poder visitar alguna y pasar el rato. No parece tan duro como en España donde no hay ningún lugar abierto y solo se pueden visitar bares o restaurantes.

En fin, ya os lo contaré cuando vuelva de visitar la ciudad o lo que se tercie. Por primera vez está lloviendo y teníamos pensado ir a una feria muy grande que hay y que, según nos han explicado, tiene lugar una vez al año pero no me apetece mucho mojarme demasiado. Ya veremos. Pronto volveré con más. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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