Maxim

Estándar
Maxim bottom floor

Maxim planta baja

Nunca os hablo de los locales nocturnos de Moscú porque no los visito. Pero esta semana he ido a uno de ellos a celebrar un cumpleaños. He visitado el famoso Maxim. Nada menos. Fui con otras seis amigas a cenar y esto es lo que me encontré…

El camino hasta el local nos llevó más de dos horas porque los rusos ya han empezado a ensayar para el día de la Victoria y a cerrar las calles del centro para sus ensayos. (Recordaréis del año pasado que el día en cuestión es el 9 de mayo pero que se pasan varios días antes ensayando y fastidiando a todo el que quiere ir al centro para algo. Ah, y que llueve mucho porque lanzan no sé qué productos químicos al cielo para que no llueva el día del desfile, por lo que llueve todos los días anteriores al evento.)

Pero el trayecto fue entretenido. Como mis acompañantes eran principalmente brasileñas, pasamos todo el viaje cantando y bailando en el coche. Pobre chófer, creo que estaba alucinando. Así que cuando llegamos ya estábamos bastante animadas.

El acceso al local se hace por ascensor (!?!?!?). Mientras esperábamos a que bajara apareció una pareja de rusos que intentaron esquivarnos y colarse en el interior del ascensor dejándonos abajo. Estaban horrorizados por lo ruidosas que éramos (y eso que eran unos chavalines.) Una de las brasileñas les pidió que nos hicieran una foto a todas juntas en el ascensor. El chico accedió. Cuando por fin miramos la foto, ya sentadas durante la cena, pudimos comprobar que no se había molestado ni en enfocarnos y que solo salía media cara de una de nosotras. Hmmmmm, pues sí que se había ofendido por nuestro ruido.

Pero bueno, llegamos a Maxim. En la puerta había cuatro o cinco gorilas y cuatro o cinco modelos a modo de recepción. Ellos, trajeados, ellas de mega tacones, hiperminifalda, pestañas postizas, etc.

Dejamos los abrigos y comenzamos a hacernos una foto de grupo ante el cartel del nombre del local. Los ocho o diez empleados nos miraban con cara de seta, también escandalizados por nuestra ruidosa compañía. Finalmente le pedí a uno de ellos que nos sacara la foto para que estuviéramos todas. Eso rompió un poco el hielo y acabaron sonriendo al oír nuestras carcajadas y comentarios tontos.

Una de las modelos nos acompañó a nuestra mesa situada en el primer piso, asomándose sobre el piso de abajo.

El local está lleno de mesas para sentarse a cenar. Al pie de la escalera hay un escenario diminuto y en ambas plantas hay una barra de bar. De los techos cuelgan unas extrañas estructuras de tela blanca que le dan cierto aire moderno.

Alrededor de cada mesa hay un sofá y varias sillas. Pero lo que no hay casi, como ya he visto en otros restaurantes de Moscú, es lámparas. No había forma de leer los menús. Ni acercando la vela que había sobre la mesa.

Mojito en Maxim

Mojito en Maxim

Pedimos unas bebidas y la comida. Debo decir que el mojito de Maxim sí estaba rico y que era lo que debía ser.

Para cenar elegí una ensalada templada de marisco y lubina a la parrilla. Estaba todo muy bueno. El pescado estaba fresco, todo un lujo y un descubrimiento en esta ciudad.

A nuestra izquierda de pronto descubrimos al pinchadiscos. ¡Menuda sorpresa! Era un chaval joven, escuálido, paliducho y casi sin movimiento vestido con una camisa blanca, pantalones negros y pajarita, que desentonaba completamente ante un plato o una mesa mezcladora. Os juro que se movía menos y con tan poca gracia como uno de esos gatos chinos de saludo perenne. Y la música que pinchaba no es que invitara demasiado a menear las caderas, tampoco.

Una de las cosas que nos sorprendió fue que entre la gente de la planta de abajo había un tipo rodeado de un montón de gente. Estamos convencidas de que era el cantante del Gangam Style. Pero estaba demasiado lejos para salir claro en las fotos. Y no nos molestamos en bajar a comprobarlo. Estábamos teniendo demasiada juerga en nuestra mesa como para irnos.

Al rato de estar allí subió un grupo al escenario. Eran rusos. Había un batería, un guitarra y un cantante y la verdad es que no eran demasiado buenos. Pero estábamos divirtiéndonos, así que intentamos mejorar el ambiente y nos pusimos a bailar. Los moscovitas apenas se movían de sus asientos y, si se levantaban, justo justo agitaban las caderas de un lado a otro sin más seguimiento del ritmo.

Grupo ruso

Grupo ruso

En un momento dado, el cantante subió las escaleras y ¡menuda sorpresa se llevó al encontrarse con una mesa de locas bailando y “cantando” sus temas! Incluso acercó el micrófono a una de las brasileñas que improvisó parte de la canción. Imaginaros cómo sería porque no habla una palabra de ruso. Jajajaja.

Entre los de abajo había unas cuantas chicas tipo Barbie con vestidos de lentejuelas, tacones interminables y poses invitadoras. A mi grupo de sorprendió que de pronto dos de las chicas guapas se abrazaran, se besaran y se agarraran por el trasero. Ambas eran muy femeninas y estaban arregladísimas. Debéis recordar que la homosexualidad está incluso penada en Rusia y muy mal vista por los habitantes de este país.

Cuando acabó el grupo subieron un par de aficionados a interpretar un par de temas. Uno, un italiano, se lució en una de las canciones de Queen. Eso estuvo muy bien.

ventanal

ventanal

Pero no debo olvidar hacer un inciso en este relato de aquella noche. Obviamente, a lo largo de la velada tuve que visitar los aseos. Y cuál no sería mi sorpresa al encontrar que los aseos del Maxim tienen ventanales a la calle que cubren la totalidad de la pared frente a la taza del water. ¿Qué queréis que os diga? ¿No se les pudo ocurrir nada mejor?

Baile

Baile

Adolescentes

Adolescentes

Y un rato más tarde apareció un montón de adolescentes que se pusieron a bailar un tema en las escaleras. Era un espectáculo organizado porque se notaba que estaba preparado. Y no lo hicieron mal. Eran bastante jóvenes.

Acabamos de cenar y nos trajeron una tarta con velas y bengalas para cantar el Cumpleaños Feliz.

Y poco más. Salimos y llegamos a casa a eso de las 2 de la mañana.

Así son los restaurantes/clubes de Moscú.

Hasta pronto. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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