El museo del Gulag y la KGB

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IMG_6801Hoy hemos amanecido totalmente cubiertos de nieve. Si recordáis la fotografía de ayer, no os sorprenderá ver las de hoy. ¡Ni siquiera tenemos caminos! Eso sí que es extraño. Los hombres de verde trabajan genial y siempre encontramos todo limpio y cómodo. Hoy ha nevado tanto que no han podido con la nieve y caminar por las calles de la urbanización resultaba bastante complicado. Y ahora es casi de noche y sigue nevando… ¿Cómo amaneceremos mañana?

Y no creáis que es todo blanco, bonito, virginal… que se lo pregunten a una de mis amigas, que cuando venía hacia mi casa le cayó una avalancha de nieve que se había acumulado en el tejado y la tiñó totalmente de blanco. Se tuvo que dar media vuelta y meterse en la ducha para calentarse. Imaginaros. Brrrrrr

Pero la nieve no hace que la gente se quede en casa en Rusia. Qué va. Aquí solo se interrumpen las clases escolares, por ejemplo, si la temperatura baja de los 40 bajo cero. Hasta entonces, la vida sigue su ritmo habitual.

Entrada

Entrada

Así que me he unido al grupo de vecinos de nuestra urbanización que hoy se habían apuntado a una excursión para ir a visitar el museo del Gulag (siglas que corresponden a Campos de Trabajos Forzados) de la antigua Unión Soviética. El museo es relativamente joven, del año 2004, y se construyó con el objetivo de no olvidar el terror y las masacres del régimen, en particular durante la época de Stalin. Con las purgas por él ordenadas, se establecían cuotas que los policías y espías debían alcanzar, bien de ejecuciones, bien de deportaciones a campos de trabajo. En una de esas cuotas, por ejemplo, debían terminar con 35000 ó 40000 “enemigos del régimen” tan solo en Moscú antes de una fecha determinada. Con razón hay muchas más mujeres que hombres hoy en Rusia…

Torre de vigilancia

Torre de vigilancia

El museo está formado por unas pocas habitaciones. En la entrada lo primero que te encuentras es una valla con alambre de espino como las que rodeaban los campos y una torre de vigilancia.

Fotos trucadasAsí se escribe la historia

Fotos trucadas
Así se escribe la historia

Ya en el interior, una de las muestras más comunes son las de fotografías de la época ilustrando la costumbre de eliminar de ellas a todos aquellos que, con el tiempo, se convierten en “indeseables” para el régimen. Así, por ejemplo, en esta fotografía vemos a un exaltado Lenin dirigiéndose a la población, con Trotski a su lado, vestido de uniforme.

¡Y sin fotoshop!

¡Y sin fotoshop!

En esta otra fotografía, no hay nadie en la escalera…

De esas fotografías hay muchos ejemplos en el museo. Era costumbre habitual. Y como los amigos se convertían en enemigos a velocidades de relámpago, las fotos también cambiaban al mismo ritmo.

Dentro de la primera sala lo que más me ha llamado la atención ha sido un gigantesco mapa de la antigua URSS que situaba cada uno de los campos de trabajo, indicando su tamaño relativo. Como podéis ver, los había a docenas, por todo el territorio. Curiosamente, es cierto que había uno en la ciudad donde nació mi hija pequeña. De hecho, según nos han contado, las ciudades como esa nacieron de los deportados que decidieron quedarse tras la liberación y rehacer su vida allí.

Los círculos y triángulos representan campos de diferentes tamaños

Los círculos y triángulos representan campos de diferentes tamaños

IMG_6821IMG_6822En la misma sala había una vitrina con objetos personales de varios prisioneros. La que contenía los que os muestro aquí corresponde a los últimos años, una época en la que las condiciones de vida eran mejores y no se buscaba terminar con los enemigos, por lo que poseían bienes de una mejor calidad.

La maleta, de madera, la fabricaban los propios prisioneros cuando les decían que se iban a ir a casa.

Literas

Literas

En la planta de abajo se recrea un barracón típico, aunque los auténticos eran para entre 50 y 70 prisioneros. Cada “litera” de madera era para cuatro personas, dos abajo y dos arriba, y la estufa debía calentar todo el barracón aunque, en realidad, como eran de metal y no de ladrillos, servían de bastante poco. Los prisioneros no recibían nada más con lo que abrigarse; debían taparse con su ropa de diario. Cuando a un prisioneros se le enviaba a una celda de castigo, ni siquiera contaba con una estufa como las de los barracones.

IMG_6829La guía nos ha contado que a los prisioneros se les permitían dos “lujos,” independientemente de cuál fuera el motivo de su castigo: podían fumar y podían tomar té, un té fortísimo típico de la zona que terminaba convirtiéndose en una especie de droga.

Se calcula que aproximadamente la mitad de los prisioneros morían antes de cumplir sus condenas.

Y poco más os puedo contar del museo. Había otras dos salas con monitores de televisión donde se proyectan películas en ruso con testimonios de supervivientes y otros datos de interés pero eso es lo que hay que visitar.

IMG_6836Al salir nos hemos dirigido a pie al edificio de la antigua KGB. Por el camino hemos visto el que se utilizó al principio, cuando el actual todavía no existía, y que se hizo tan tristemente famoso porque en sus sótanos y bodegas se ejecutó a tantísimas personas. De ahí la creencia de que la KGB ejecutaba a todos sus enemigos en las celdas de sus sótanos.

Este edificio es en la actualidad un conjunto de oficinas.

La guía nos ha avisado que no debíamos hacer fotos a estos edificios porque no sería la primera vez que se encontraban metidos en un lío con la policía que los custodia. ¿Por qué será?

KGB

KGB

Cuando por fin se construyó el edificio oficial de la KGB, acabó ocupando una manzana completa y estuvo formado por tres edificios unidos entre sí. La zona que veis aquí en gris es donde se ubicaban las celdas. La zona naranja era la de oficinas. Hasta hace unos cinco años había visitas organizadas pero se prohibieron y hasta hoy no se han vuelto a permitir. Una pena. Me habría gustado visitarlos para contaros. Pero así son las cosas.

Pronto os contaré más. Un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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  1. Interesantísimo y espeluznante esta historia viva. Pensar que Dostoyevsky, y Solzhenitsin pasaron por aquí!!. Y todos los Decembrstas, ya en en Siglo XIX. Que afición por matarlos de penalidades. Y a sabersi la kazajita desciende de algún príncipe de un Gulag del siglo XIX!!!!.
    Y ayer, Tristán guapísimo en la nieve.
    Un abrazote.
    Pilarin.

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    • La pena que no escribía aún el blog cuando visité Auschwitz… aquello me impresionó muchísimo más. En este caso fue, una vez más, el afán de poder de uno y su control sobre los demás. Alucinante.
      Y sí, Tristán está muy guapo🙂

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