Adiós, Madrid

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El sol de Madrid

El sol de Madrid

Ayer hacía buen tiempo en Madrid. Se agradece ver cielos azules y brillantes, disfrutar de poder quitarte el abrigo a ratos y ver la gente paseando por las calles sin botas y bufandas. Sí, está bien eso de venir de visita en mitad del invierno y cambiar las nieves de las calles por un poco de luz y sol.

IMG_6714Llegamos poco antes del mediodía y aparcamos en el centro. La idea era pasear, callejear, disfrutar del invierno soleado y tranquilo de la ciudad como último día antes de mi retorno a Moscú.

Nuevamente la diferencia: la amabilidad del transeúnte medio.  Nadie te empuja ni se cuela ante ti mientras esperas a ser atendido. ¿Y en los cafés y restaurantes? Los camareros hasta sonríen cuando te hablan. Sí, en Moscú se te olvida que la gente puede ser amable.

IMG_6726IMG_6727Paramos en una tienda de jamón a ver cómo se esforzaba el cortador profesional en extraer de la pata del cerdo las lonchas finas y las tiras casi como papel de fumar. Cuchillo en mano, pasaba la hoja una y otra vez por la superficie esforzándose por que las láminas así extraídas no superaran un cierto grosor premeditado. Y todo con una sonrisa. No solo me dejó que le hiciera fotos, sino que además posó, bromeó y nos hizo sentir cómodas y bienvenidas.

La tienda entera estaba cubierta de patas de jamón: jamón de bellota, jamón pata negra, jamón… de todo tipo, clase y condición. Las había enteras y ya troceadas. Un verdadero edén para el amante del embutido.

Regaliz

Regaliz

Continuamos nuestro paseo por las calles de Madrid. Nos llamó la atención encontrar varias tiendas con escaparates copados por larguísimas tiras de regaliz de todos los colores y sabores; hasta 37, según anunciaban. Un vicio.

pintxos

pintxos

Siguiendo las buenas costumbres de este país, antes de comer nos fuimos a tomar un aperitivo. ¿Y dónde mejor que en un bar de pintxos vascos? Los había, como es habitual, para elegir. ¡Qué gozada, qué variedad, qué montón de sabores, colores y texturas! Pedí uno de revuelto de gulas ya que eso no lo puedo encontrar en Moscú. Estaba buenísimo.

Al salir paseamos un rato por las callejas, intentando decidir dónde comer. Llegamos a la Plaza Mayor y seguimos bajo sus soportales, mirando la gente y las muchas actividades que siempre hay en esa zona de la ciudad.

IMG_6745Por fin entramos a comer a una pequeña tasca en una de las callejuelas que rodean la Plaza Mayor. El lugar no tenía en apariencia mayor mérito que los demás pero nos tentó quien después resultó ser el dueño, un animado personaje que, a modo de camarero “estambuleño,” nos incitó a entrar y disfrutar de las viandas de su local, recomendándolo con gracia y buen humor.

IMG_6735Mientras nos preparaban una mesa, nos sentamos en la barra a tomarnos una cañita. El dueño nos sacó unas aceitunas, de las mejores que me ha tocado probar nunca. Aliñadas con ajos, el sabor era aromático y con un toque especiado. Una delicia. Cuando por fin pasamos a la mesa, elegimos la comida. Lástima que el plato fuerte del local, las gambas de Huelva, se había terminado, así que yo opté por unos mejillones (muy buenos) y mis amigas por unas tostas, también sabrosas.

Tosta con jamón

Tosta con jamón

Comer allí fue como comer en casa. Todos los comensales formábamos una pequeña familia y comentábamos los platos o recomendábamos lo que hubiésemos comido. Fue una comida agradable y animada.

Tomamos el café en una taberna irlandesa. Allí el trato ya no fue igual, una pena.

Mercado de San Miguel

Mercado de San Miguel

Salimos a pasear y hacer compritas de última hora. Visitamos el maravilloso Mercado de San Miguel, ese mercado reinventado donde puedes encontrar un montón de pequeñas maravillas en los pequeños puestos y comer picoteando aquí y allá. Vimos ostras y paella, vinos varios y pasteles para satisfacer al más caprichoso. No cabía un alma. Una vez más, todos los locales que visitamos o por los que pasamos, estaban a rebosar de gente consumiendo.

Anochece en Madrid

Anochece en Madrid

Anochecía cuando dimos la jornada por terminada. Buscamos el coche, algo que nos costó un poco porque no recordábamos dónde lo habíamos aparcado, y volvimos al pueblo para pasar la última noche antes de emprender el vuelo de vuelta a Rusia.

Un abrazo y hasta la próxima, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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