Zorionak!

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Belén en la Plaza de Guipúzcoa

Belén en la Plaza de Guipúzcoa

en vasco o euskera o, lo que es lo mismo en español, felicidades; en este caso, Feliz Navidad.

Hoy hemos salido a dar otro paseíto por San Sebastián. Hemos ido hasta la playa, dado la vuelta por el paseo marítimo y vuelto a casa, no sin parar antes a tomarnos un pincho. Os lo cuento…

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La gaviota que viene a desayunar

Me he levantado temprano, a las 6, por eso de que aún sigo con el horario moscovita. Así que he puesto los blogs al día y para las 9 estaba preparada para salir a pasear. Mientras esperaba a que mi cuñada se arreglara, me he sentado en el salón y, cuál no sería mi sorpresa cuando he visto que me venía a saludar una gaviota al balcón de casa de mi suegra. El piso es un noveno y, según me han contado después, esa gaviota viene todas las mañanas a desayunar.

Por fin ha llegado mi cuñada y, junto con mi marido, hemos salido a ver la ciudad. Hoy el tiempo está más nublado y la temperatura ha bajado un poco pero, como no llueve, es perfecto para pasear.

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San Sebastián vacía

La ciudad está vacía. No hay nadie por la calle. Caminamos y disfrutamos del silencio y de las calles y edificios de una ciudad cargada de recuerdos.

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La Concha

Y llegamos a la Playa de la Concha, la mayor de las tres que decoran la costa de la ciudad. Hay algunas personas paseando solas o con perros, e incluso alguno de los valientes que nadan en el mar todos los días del año.

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Barandilla de San Sebastián

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Alderdi Eder

Nada ha cambiado aquí en los últimos 20 años. Desde que me trasladé a vivir a San Sebastián allá por 1987 hasta ahora, las calles y casas que rodean esta estampa marítima no han cambiado en nada. Es como si el tiempo se hubiese detenido.

Vista de la Playa de Ondarreta

Vista de la Playa de Ondarreta

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Peñaflorida

Barcos pesqueros vascos

Barcos pesqueros vascos

Seguimos paseando bordeando la playa, pasando por Peñaflorida, primer lugar de San Sebastián donde vivió mi marido de niño, y llegamos al pequeño puerto pesquero. Hoy no hay pescadores ni caseras vendiendo marisco porque es la mañana de Navidad y todo el mundo tiene fiesta. Pero aquí están los barcos multicolores tan típicos de las flotas vascas, alegres, duros y de edad incalculable. Nada se mueve. Ni siquiera hay gaviotas chillando y dejándose caer en picado sobre los peces que les sirven de comida.

Barcos tradicionales

Barcos tradicionales

Puerto de San Sebastián

Puerto de San Sebastián

Los barcos mayores están también varados. No se ve un alma.

El pueblo vasco es pescador por tradición. De hecho, muchos de los grandes exploradores del pasado fueron vascos porque era un pueblo de balleneros. Tenían fama por toda Europa y se los consideraba duros y valientes como pocos. Uno de los ejemplos más ilustres fue Elcano, claro.

La isla e Igueldo

La isla e Igueldo

Seguimos bordeando el puerto y llegamos a las escaleras que suben hacia el acuario, hacia lo que aquí se conoce como Paseo Nuevo, una carretera que bordea el monte junto al mar abierto, el lugar perfecto desde el que ver las mareas bravas o las tormentas con un mar agitado.

Construcción vacía

Construcción vacía

Allí nos encontramos con una de las construcciones de Oteiza, uno de los escultores más conocidos del País Vasco y que se especializa, como tantos de estas tierras, en gigantescas piezas de metal que juegan con el volumen, el espacio y los vacíos.

Gros

Gros

Seguimos paseando, mirando el mar y la arquitectura, la playa de Gros, el Palacio de congresos Kursaal, los puentes y los malecones.

Sociedad gastronómica

Sociedad gastronómica

Y llegamos a la Parte Vieja, la más antigua de la ciudad. Allí encuentro abierta la puerta de una de las sociedades gastronómicas de San Sebastián y, con toda mi cara, me asomo. Digo que tengo cara porque las sociedades son puramente masculinas. Las mujeres tienen prohibida la entrada del todo. Pero yo me asomo y me encuentro con tres hombres junto al fogón. Les pido permiso para hacer unas fotos y me dejan entrar. Oh, qué raro. Así que aquí las tenéis.

En la sociedad

En la sociedad

Uno de los tres está cocinando, como tiene que ser. Según me dice, está preparando “rabillos,” carne de ternera. Los otros dos están charlando. Ya veis que el más mayor es tradicional, con su boina y todo.

Cocinando

Cocinando

Las sociedades gastronómicas son como los clubes ingleses pero con la diferencia de que aquí los hombres se juntan primero para cocinar. Cocinan, deslumbran a sus amigos con sus artes culinarias, se sientan a comer y luego igual echan una partida a cartas. Ser socio de una de estas sociedades es todo un honor.

Santa María

Santa María

cartel en la iglesia

cartel en la iglesia

Caminando, caminando, llegamos a la Iglesia de Santa María, una de las dos grandes de San Sebastián junto con la de ayer, el Buen Pastor. Allí, además de la arquitectura, las estatuas, el imponente órgano y demás motivos religiosos, nos llama poderosamente la atención el cartel que hay en la puerta de la iglesia… está en ruso. ¡En ruso en San Sebastián! Lo ruso nos persigue, está claro. Yo no sabía que hubiese tantos ruso-parlantes en esta ciudad.

Pinchos

Pinchos

De allí hemos intentado ir a tomar un pincho a alguno de los bares de la zona. Buscábamos un sitio como los que yo recordaba de antes, barras de bar completamente cubiertas de platos con pinchos de todos los sabores y colores. Pero no hemos tenido suerte. Como es Navidad, casi todos los bares están cerrados y los pocos que hay abiertos solo han preparado unos pocos pinchos. Tendremos que esperar a otro día. Como ha comentado mi cuñada, hoy no es el mejor día para ir a tomar pinchos, si tenemos en cuenta que ayer tuvimos gran cena y hoy tenemos gran comida.

Tendremos que hacer más excursiones para poder contaros más cosas sobre este lugar. Hasta pronto y un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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