Navidad en San Sebastián

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San Sebastián

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Igualito que en Moscú

Igualito que en Moscú

Llegamos ayer a San Sebastián, esta pequeña joya del mar Cantábrico junto a la frontera con Francia, para compartir estos pocos días de vacaciones con la familia y los amigos.

Pasamos la mañana y el mediodía poniéndonos al día los unos a los otros pero por la tarde ya nos fuimos de paseo por la ciudad. ¡Los termómetros marcaban 20 grados a eso de las 7 de la tarde! Estamos a 45 grados de diferencia con Moscú… nada menos.

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En manga corta

Por las calles de San Sebastián

Por las calles de San Sebastián

Así que aquí no hay nieve ni hielo, no hay gorros ni guantes ni bufandas, y todo el mundo parece haberse “echado” a la calle. Las plazas, las tiendas, los bares, todo está lleno a rebosar. Varias veces nos preguntamos quiénes estarán cocinando la cena de esta noche en los hogares porque vemos a muchas familias enteras de paseo. Eso es especialmente sorprendente en esta tierra, donde el comer es tan, tan importante y donde la cultura de la gastronomía probablemente supere a cualquier otro aspecto de su idiosincrasia.

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Turrones

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Azul y blanco

Miramos escaparates y paseamos tranquilamente. Nos sobran los abrigos y las cazadoras. Las tiendas están abiertas esperando a los últimos rezagados que aún quieran apurar estas horas para comprar algún regalo navideño olvidado.

Y no pueden faltar los dulces de esta época. Vemos turrones de mil variedades en las tiendas. Aunque los tradicionales son los de almendra y caramelo (el blando y el duro) hace ya años que se venden de otros muchos sabores: de yema, de nata con nueces, de chocolate, de… lo que se os ocurra.

Por todas partes hay luces de Navidad cruzando de extremo a extremo, de edificio a edificio, colgadas de los árboles y de las farolas. Como los colores de la ciudad (y del equipo de fútbol) son el azul y el blanco, las calles están iluminadas con un tono que te hace soñar, cargado de magia y fantasía.

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Caseros y caseras

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Auténticos

De pronto nos invaden ríos de niños y adultos vestidos con el tradicional traje de “caseros,” ropa vasca que en ellas está formada por una falda ancha, un pañuelo en la cabeza, otro sobre los hombros, delantal y medias de lana y abarcas. Ellos llevan pantalones recogidos con las medias y las cuerdas de las abarcas, camisa ancha, pañuelo al cuello, pipa en la boca y la siempre presente txapela (boina).

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Olentzero

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“Carbón”

Los regalos en estas tierras no los trae Papá Noel, sino un señor conocido como Olentzero, un carbonero solitario que vive en las montañas del País Vasco y solo baja de ellas la víspera de Navidad para dejar regalos en las casas del país. Curiosamente, el personaje es anterior a la cristianización de la zona, es decir, se trata de una tradición antiquísima. Y por eso hay tantos “caseros” y “caseras” por las calles. Se van a ver la llegada del Olentzero en una especie de desfile de bienvenida. El Olentzero es aquí el personaje navideño por excelencia, a pesar de que a muchos niños les asusta un poco su porte serio y grandote. Y, si no te portas bien, el Olentzero no te traerá regalos ni juguetes, sino carbón.

Los pasteleros de la zona (supongo que apenados por los niños un poco traviesos) inventaron hace años un carbón dulce, como de caramelo, y que se puede comprar en estas fechas en muchos establecimientos🙂

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Caseras tocando villancicos.

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De potes

Otra de las tradiciones importantes del País Vasco es irse de “potes,” salir de bares, tomar un vaso de vino o de cerveza en uno de los cientos de establecimientos que hay por las calles mientras se charla con los amigos. Habitualmente se acompaña la bebida con un “pintxo” o ración individual de algo para comer.

Y ayer, aunque era Nochebuena, no se perdieron las buenas costumbres. Fuéramos donde fuéramos, los bares estaban tan repletos de gente que se juntaban en las terrazas o en la calle y charlaban tranquilamente, disfrutando de la buena temperatura y de la buena compañía.

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La Tamborrada

Seguimos dando paseos por la ciudad y nos encontramos con algunos de los símbolos más tradicionales de la villa, como esta estatua que conmemora la Tamborrada, el día de San Sebastián, su patrón. Se celebra el 20 de enero, aunque en realidad comienza en la medianoche entre el 19 y el 20, cuando se iza la bandera de la ciudad y y miles de “soldados” y  “cocineros y aguadoras” tocan con el tambor y con los barriles la marcha de San Sebastián en la plaza de la Constitución. Después interpretan, todos al mismo son, las canciones con las que siempre han crecido los habitantes de esta ciudad. Los músicos forman parte de la veintena de sociedades gastronómicas de la ciudad y ensayan durante meses para que todo sea perfecto. Los instrumentos son artesanales y es todo un honor formar parte de la Tamborrada y en la versión infantil participan niños de todas las escuelas y barrios. Durante todo el día 20 hará tamborileros y cocineros tocando las marchas y paseando por la ciudad.

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Txantxillo

Esta vez, durante nuestra visita, nos hemos llevado una sorpresa. En una de las calles hemos visto un homenaje a Txantxillo, un personaje que se ganó un nombre propio por una historia curiosa y muy del pueblo. Txantxillo era un hombrecillo que se dedicaba a pedir “una pesetita, por favor”, algo así como un céntimo de euro,  a todo el que veía. Siempre vestía la misma ropa y llevaba los mismos objetos, una bolsa de rayas y un carro de la compra, una boina calada hasta las orejas y un xilófono con el que improvisaba músicas populares medio inventadas. Tenía un gran sentido del humor y participaba en cuantas fiestas y celebraciones había en la ciudad. Recorría las calles día tras día y era conocido por todos, grandes y chicos.

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“Coros callejeros”

No pueden faltar los coros callejeros interpretando villancicos y la gente mirando. Como veis, aquí no van todos de uniforme, de negro, ni son tan formales y estirados, es algo más de la calle, como tantas cosas típicas en esta tierra. La verdad es que sonaban muy bien.

IMG_5386Otra de las tradiciones (aunque esta no es solo vasca, sino de toda España) es la Misa del Gallo. La gente va a misa a medianoche. Yo no lo he hecho nunca, siempre estoy de cena y me da pereza salir de casa. Y no sé si la gente se sienta a comer antes o después de ir a misa. Tendré que preguntarlo para poder contároslo…

angulas

angulas

Como menú de Nochebuena… la verdad es que depende de la región en la que te encuentres. En San Sebastián es muy tradicional comer marisco y, quien se lo puede permitir, angulas. Las angulas son las crías de la anguila y están en peligro de extinción. Por eso el kilo de angulas está este año a más de 800 euros. La ración habitual es de 100 gramos, por lo que la materia prima del plato ya cuesta unos 100 euros. Se cocinan con aceite de oliva, ajos y guindillas picantes. No parecen demasiado apetitosas pero creedme que están para chuparse los dedos.

Hoy en día se vende una imitación de las angulas conocida como “gulas” y que se inventaron los japoneses. No es lo mismo pero está buena.

percebes

Nosotros, como imaginaréis, no tomamos angulas. Sí que cayeron algunos percebes y langostinos. ¿Que no sabéis qué son los percebes? Son esos mariscos de la fotografía, el marisco favorito de mi marido y mis dos hijas. Crecen pegados a las rocas donde rompen las olas y recolectarlos implica bajar por ellas hasta el mar cuando la marea está baja y cogerlos puñado a puñado jugándose la vida. Por eso también resultan bastante caros. Se comen como si fueran pipas de girasol, abriendo esa especie de “uña” con los dientes y extrayendo el contenido de su interior. Saben a mar.

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Txipirones en su tinta

Para cenar anoche nos pusieron un menú también bastante tradicional. Empezamos con consomé casero y después tomamos arroz con txipirones rellenos, otro de esos platos que, como las angulas, a quienes no los conocen les cuesta bastante probar por su peculiar color negro, aunque luego son deliciosos. Son pequeños calamares que se rellenan con sus tentáculos y se cocinan en su propia tinta, esa que lanzan para esconderse de sus enemigos. De ahí su color.

Quienes todavía tenían más hambre siguieron con gallina trufada, huevo hilado y gelatina de carne o roast beef de ternera. Para postre nos sirvieron flan y mousse de chocolate. Buf, qué manera de comer.

Hoy, día de Navidad, no sé qué comeremos. La tradición manda otra reunión familiar con otro menú gigantesco. Ya os lo contaré.

Felices fiestas y un abrazo, J.

Acerca de Jessica J. Lockhart

Humanóloga La vida puede ser muy desgraciada o apasionante. El Coaching en Optimismo®, el coaching de vida, el mentoring, la lingüística... son algunas de las herramientas que me permiten trabajar como en el terreno de la Humanología® y ofrecer a mis clientes caminos que les permiten alcanzar las metas que buscan. Esta página es un punto de encuentro para todos aquellos que hayan perdido su optimismo natural, felicidad y su energía y quieran recuperarlos. Humanologist Life can be a miserable experience or a thrilling one. Optimism Coaching®, Life Coaching, Mentoring, Linguistics... are but a few of the tools that I use in Humanology® to offer my clients new ways to reach their goals. This page is a meeting point for those who've lost their optimism, happiness or energy and want them back!

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