Archivo de la etiqueta: Turismo de eutanasia

El día a día en Suiza

Estándar

Todos sabemos que la suiza es una sociedad muy organizada. Hay normas establecidas para muchas cosas, incluso lo que aquí se conoce como el “toque de queda.” A partir de las diez de la noche no se puede poner un electrodoméstico ni tirar de la cadena del baño. Y los domingos es “toque de queda” todo el día. Obviamente, las tiendas están cerradas.

Pegatina de basuras

Pegatina de basuras

También hay días y horas para sacar los diferentes tipos de basura: dos días por semana a eso de las 7 de la mañana (y por favor, no hacerlo la noche anterior) se sacan las bolsas con la basura cotidiana, esa que no se puede clasificar. Las bolsas deben llevar una pegatina que se compra en los supermercados y que equivale al impuesto de basuras. Un día cada quince se recoge el papel y el cartón, y otro lo orgánico, que es básicamente la hierba y la poda del jardín. Hay un tercer día cada quincena en que se recoge metal: sartenes u ollas viejas. Para todo lo que no se haya eliminado así hay que ir a los contenedores y distribuir los objetos según su destino: vidrio blanco, vidrio marrón, vidrio verde, botellas blancas de plástico, botellas transparentes de plástico, aluminio, ropa y calzado, bombillas, pilas… y algún otro que ahora mismo no consigo recordar. Y claro, siempre te encuentras con el típico objeto que no sabes dónde echar: ¿los tetrabricks? Aquí no parece que se reciclen.

Lo bueno es que te limitas a sacar la basura, bien en bolsas, bien en carros, a la puerta de tu casa y la recogen desde allí a primera hora de la mañana. Es como el correo, muy puntual y rápido.

¿A ellas también las multarán?

¿A ellas también las multarán?

Y luego está el tema de la carretera. Hay señales de velocidad por todas partes y, según nos han dicho, la media de multas por persona al año es de unos 1000 francos, es decir, unos 815 euros. Y no os creáis que se andan con chiquitas. Te multan incluso si vas dos o tres kilómetros por encima del límite. Si lo superas en 5 ó 6 kilómetros, la multa es de 80 euros. Y si pasas 30 kilómetros, la policía te va a buscar a tu casa bien tempranito y te lleva a comisaría. Si superas la velocidad en mucho es cárcel porque se considera una ofensa criminal. Curiosamente, yo veo a los suizos conduciendo siempre por encima del límite de velocidad en una media de unos diez kilómetros adicionales. ¿Será que no les importa? Hmmmmm, no sé, no me cuadra del todo. Tendré que investigar un poco más.

Lo que sí me comentó una española es que, recién llegada, la paró un día la policía y le puso toda una señora multa por no llevar las preceptivas luces traseras en la bici. No le sirvió de nada explicarle al agente que acababa de llegar y que no conocía bien las normas ni la ciudad… Multazo.

También me comentaba una conocida que los suizos no tienen ningún problema a la hora de denunciar a sus vecinos. Ella tiene una amiga trabajando en hacienda y me contaba que todos los días recibían una decena de llamadas de gente que denunciaba a sus vecinos por trabajar en casa, “por si no tenían los papeles en regla o por si no pagaban los impuestos de esa actividad.” Sí, encantadores.

"Made in Switzerland"

“Made in Switzerland”

Otra cosa que nos ha llamado poderosamente la atención de la vida diaria en Suiza es el proteccionismo de sus habitantes hacia su propio país. Cuando vas a un restaurante la carta te indica qué productos son suizos, por ejemplo, ternera de Burgdorf o cerdo de Langenthal (me estoy inventando las procedencias ya que aún no sé de dónde viene cada cosa). Y las botellas de Coca-cola (!) llevan en su tapa un distintivo que indica que se han fabricado aquí. Parece ser que consumen preferentemente todo lo local. Supongo que eso redunda en beneficio de la economía del país. Pero no me imagino algo así en España. Allí, un refresco “made in Spain” se evitaría a toda costa :-) siempre que no fuera La Casera.

Los supermercados están avanzados en varios sentidos. Por ejemplo, hay uno donde tú coges una maquinita y con ella vas pasando el código de barras de los productos que pones en tu cesta o en tu carro. De esa manera no tienes que pasar por caja luego, solo por un dispositivo donde pagas lo que te marca la maquinita.

Y en casi todos los establecimientos de Suiza pagas como en Finlandia: tú mismo introduces tu tarjeta en el dispositivo y marcas el código sin que intervenga para nada el camarero o la cajera.

Desayunando en Ikea

Desayunando en Ikea

Lo que me sigue encantando es el horario, qué queréis que os diga. A las 8 de la mañana IKEA está lleno de gente desayunando para de inmediato comprar lo que necesitan. Así, a las 9 ya están listos para dedicarse a su día que se hace muuuuuuuucho más largo. Como cenas a las 7 u 8, te queda un buen rato después para disfrutar de un rato tranquilo.

¿Saltalpes?

¿Saltalpes?

Ah, y en Suiza no solo hay vacas, cabras y ovejas. También hemos visto unos saltamontes acorde con el tamaño de las montañas de aquí. ¿Serán “saltalpes”?

Y como son las cosas, estaba leyendo una novela hace un par de días y los protagonistas de pronto deciden viajar a Suiza. Venían de turismo, pero de un turismo un tanto peculiar que yo ni siquiera sabía que existía… el turismo del suicidio. Parece ser que, como las leyes suizas permiten la eutanasia (desde 1941), hay muchos extranjeros que se desplazan hasta aquí para morir. El país cuenta con instalaciones especiales para ello y todo se hace bajo un estricto control médico y legal… ¡Qué cosas!

Pronto os cuento más cosas. Un abrazo, J.